Industrialización y desarrollo humano en Vietnam: Análisis desde el sector manufacturero (1986–2022) 

TRIMESTRE: 26-I
MÓDULO: XII

INTEGRANTES: De la Cruz Hernández Melquicedec
Rodríguez Rodríguez Gerardo
Gutiérrez Tello Luis David
Uribe Santana Victor Isai
Santiago Ramírez Aram Uriel

El siguiente trabajo es realizado por alumnos de la Licenciatura en Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, cualquier duda o aclaración mandar un correo a: economia@correo.xoc.uam.mx

Introducción 

En la actualidad, uno de los temas más importantes dentro de la economía del  desarrollo es entender cómo los países logran crecer y mejorar las condiciones de  vida de su población. En este sentido, la industrialización ha sido considerada como  un factor clave, ya que permite aumentar la producción, generar empleo y  transformar la estructura económica, especialmente a través del crecimiento del  sector manufacturero. Sin embargo, no siempre es claro si este crecimiento  económico se traduce directamente en un mayor bienestar para las personas. 

A partir de esto, surge un debate importante; aunque un país crezca  económicamente, esto no garantiza automáticamente mejoras en aspectos como la  educación, la salud o la calidad de vida. Por ello, el enfoque de desarrollo humano  plantea que el progreso no debe medirse sólo con indicadores económicos, sino  también considerando qué tanto mejoran realmente las condiciones de vida de la  población. 

En este contexto, Vietnam es un caso muy interesante de analizar. Desde la  implementación de las reformas económicas conocidas como Doi Moi en 1986, el  país ha experimentado un crecimiento económico importante, acompañado por la  apertura al comercio internacional, la llegada de inversión extranjera y el  fortalecimiento del sector industrial, especialmente el manufacturero. Gracias a  estos cambios, Vietnam ha logrado integrarse a la economía global y mantener un  crecimiento constante durante varias décadas. 

Sin embargo, a pesar de estos avances, es necesario preguntarse si este  crecimiento ha beneficiado realmente a la población en términos de desarrollo  humano, es decir, si el aumento en la producción y en la actividad económica  también ha significado mejores niveles de vida, mayor acceso a educación y  servicios de salud, y en general un mayor bienestar social. 

Por esta razón, el objetivo de esta investigación es analizar la relación entre el  crecimiento del sector manufacturero y el desarrollo humano en Vietnam durante el  periodo 1986–2022. Para ello, se utilizarán herramientas teóricas y un análisis empírico que permitan entender si la industrialización ha contribuido de manera  significativa al bienestar de la población o si su impacto depende de otros factores. 

1. Planteamiento del estudio 

1.1 Planteamiento del problema de investigación 

El proceso de industrialización ha sido considerado uno de los principales motores  del crecimiento económico en los países en desarrollo. Desde la perspectiva de la  economía del desarrollo, la expansión del sector manufacturero suele asociarse con  incrementos en la productividad, generación de empleo y transformación estructural  de las economías. En este sentido, la industrialización ha sido identificada como un  elemento central en las trayectorias exitosas de desarrollo económico. 

En el caso de Vietnam, el proceso de industrialización adquirió un impulso  significativo a partir de la implementación de la reforma económica Doi Moi en 1986.  Estas reformas marcaron una transición desde una economía centralmente  planificada hacia un modelo más orientado al mercado, caracterizado por una mayor  apertura comercial, la atracción de inversión extranjera directa y la expansión del  sector industrial, particularmente de la manufactura. 

Como resultado de estas transformaciones, Vietnam ha experimentado un  crecimiento económico sostenido durante las últimas décadas, acompañado por  una expansión significativa de su sector manufacturero y una creciente integración  en la economía internacional. No obstante, a pesar del notable dinamismo  económico observado desde finales del siglo XX, persiste el debate respecto a si  este proceso de industrialización se ha traducido efectivamente en mejoras  sostenidas en las condiciones de vida de la población. 

Si bien el crecimiento económico suele asociarse con avances en bienestar,  diversos enfoques teóricos han señalado que dicha relación no necesariamente es  automática. El incremento de la producción y del ingreso nacional no siempre  garantiza mejoras proporcionales en dimensiones fundamentales del desarrollo  humano, como la salud, la educación o la calidad de vida.

En este contexto, surge la necesidad de analizar empíricamente si el crecimiento  del sector manufacturero en Vietnam ha tenido un impacto real sobre el desarrollo  humano del país. Examinar esta relación resulta relevante para comprender hasta  qué punto los procesos de industrialización pueden contribuir efectivamente a  mejorar el bienestar social en economías en desarrollo. 

1.2 Justificación y relevancia del estudio 

La relevancia de esta investigación se inscribe en un debate central de la economía  del desarrollo: determinar si la industrialización constituye una condición suficiente  para el desarrollo humano o si su impacto depende de mecanismos institucionales,  sociales y distributivos que median entre el crecimiento económico y el bienestar de  la población. 

Desde la perspectiva del cambio estructural y del crecimiento liderado por  manufactura, el dinamismo industrial es considerado un motor fundamental del  crecimiento económico. La reasignación de recursos hacia sectores  manufactureros, caracterizados por mayores niveles de productividad y  rendimientos crecientes, ha sido identificada como un rasgo común en las  experiencias exitosas de desarrollo. Bajo este enfoque, la expansión del sector  manufacturero debería traducirse en aumentos sostenidos del ingreso per cápita y  en una mejora general de las condiciones materiales de vida. 

No obstante, el enfoque de desarrollo humano introduce una dimensión crítica en  esta discusión. Si el desarrollo implica la expansión de capacidades y no  únicamente el incremento del ingreso, entonces el crecimiento industrial no  garantiza por sí mismo mejoras proporcionales en dimensiones como la salud, la  educación o el bienestar social. En consecuencia, la relación entre industrialización  y desarrollo humano debe analizarse empíricamente y no asumirse como  automática. 

En este contexto, el estudio del caso vietnamita adquiere especial relevancia.  Vietnam ha experimentado una rápida transformación productiva y un notable  crecimiento manufacturero desde la implementación de las reformas económicas de 1986. Esto convierte al país en un caso particularmente interesante para analizar  la relación entre industrialización y bienestar social. 

Analizar si el crecimiento del sector manufacturero se ha traducido efectivamente  en mejoras sostenidas en el desarrollo humano permite aportar evidencia empírica  a este debate y contribuir a una mejor comprensión del vínculo entre transformación  estructural y bienestar social en economías emergentes. 

1.3 Objetivos, pregunta de investigación e hipótesis 

Objetivo general 

Analizar el efecto de la participación del sector manufacturero, en el marco del  proceso de industrialización posterior a la reforma Doi Moi, sobre el nivel de  desarrollo humano en Vietnam durante el periodo 1986–2022. 

Objetivos específicos 

• Describir la evolución del sector manufacturero en Vietnam desde 1986. 

• Analizar el comportamiento del Índice de Desarrollo Humano en el mismo  periodo. 

• Estimar la relación estadística entre el valor agregado manufacturero y el  desarrollo humano. 

Pregunta de investigación 

¿Cuál ha sido la relación entre el crecimiento del sector manufacturero y el  desarrollo humano en Vietnam durante el periodo 1986–2022? 

Hipótesis 

El proceso de industrialización experimentado por Vietnam a partir de la reforma Doi  Moi, manifestado en el crecimiento y la mayor participación del sector manufacturero  en la economía nacional, ha contribuido de manera relevante al desarrollo humano  del país durante el periodo 1986–2022, en la medida en que dicho crecimiento  productivo se ha traducido en mejoras progresivas en las condiciones de vida de la  población.

1.4 Delimitación espacio-temporal y conceptual 

La investigación se realizará a nivel nacional para Vietnam, abarcando el periodo  comprendido entre 1986 y 2022, correspondiente a la etapa de consolidación del  proceso de reformas económicas iniciado con la política Doi Moi. Este periodo  resulta particularmente relevante debido a que marca el inicio de una transformación  estructural en la economía vietnamita, caracterizada por una mayor apertura  económica, la expansión del sector industrial y una creciente integración en la  economía internacional. 

En términos conceptuales, la investigación se centrará en el análisis de diversas  variables relacionadas con el proceso de industrialización y su posible impacto  sobre el desarrollo humano. En primer lugar, la industrialización se entenderá como  el grado de desarrollo del sector manufacturero dentro de la economía vietnamita,  considerando su evolución en términos de producción y su participación dentro de  la estructura productiva nacional. Por su parte, el desarrollo humano se refiere al  nivel de bienestar social de la población, entendido como la mejora en las  condiciones de vida relacionadas con salud, educación y nivel de ingreso.  Asimismo, se considerará el crecimiento económico, entendido como el  comportamiento del producto interno bruto y del ingreso per cápita, los cuales  permiten evaluar el desempeño económico general del país. Finalmente, se incluirá  el gasto público social, entendido como el esfuerzo del Estado en la provisión de  servicios básicos, particularmente en los ámbitos de educación y salud, los cuales  inciden directamente en la formación de capacidades humanas y en la mejora del  bienestar de la población. 

1.5 Consideraciones metodológicas generales 

La investigación se apoya principalmente en fuentes estadísticas secundarias de  carácter internacional, reconocidas por su confiabilidad, cobertura temporal y  comparabilidad entre países. Entre las principales fuentes de información se  encuentran el Banco Mundial, a través de la base de datos World Development  Indicators, de donde se obtendrán datos sobre valor agregado del sector  manufacturero, producto interno bruto, ingreso per cápita, empleo y gasto público  social; el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que proporciona información relacionada con el Índice de Desarrollo Humano y sus  componentes; y Our World in Data, que servirá como fuente complementaria para  la obtención y verificación de series históricas sobre desarrollo humano, educación,  salud y crecimiento económico. Asimismo, se consultarán datos provenientes de la  Oficina General de Estadísticas de Vietnam (GSO) y reportes oficiales del gobierno  vietnamita, así como literatura académica especializada y documentos elaborados  por organismos internacionales que permitan contextualizar e interpretar los  resultados del análisis. 

Dado el carácter cuantitativo del estudio, la recolección de datos se realizará  mediante la compilación y sistematización de series estadísticas obtenidas de estas  bases de datos. Para ello, se utilizarán bases de datos descargadas en formato  digital, principalmente en archivos Excel o CSV, a partir de las cuales se construirá  una base de datos propia que integre las variables seleccionadas para el periodo  1986–2022. A partir de esta información se elaborarán cuadros y series temporales  que permitan observar la evolución del sector manufacturero y del desarrollo  humano en Vietnam. 

El análisis de la información se desarrollará en tres niveles complementarios. En  primer lugar, se realizará un análisis descriptivo de las principales variables  mediante gráficos y estadísticas básicas, con el objetivo de identificar tendencias en  el crecimiento del sector manufacturero y en la evolución del desarrollo humano en  Vietnam. En segundo lugar, se llevará a cabo un análisis correlacional y  econométrico básico, que podrá incluir modelos de regresión lineal simple o múltiple  aplicados a series de tiempo, dependiendo de la disponibilidad de datos.  Finalmente, los resultados cuantitativos serán interpretados a la luz del marco  teórico y del estado del arte, con el propósito de evaluar si el crecimiento del sector  manufacturero ha contribuido de manera significativa a la mejora del desarrollo  humano o si su impacto ha estado condicionado por otros factores estructurales e  institucionales.

2. Industrialización y desarrollo humano: marco teórico-conceptual 

2.1 Cambio estructural e industrialización en la economía del desarrollo

En el ámbito del desarrollo económico de un país, la transformación productiva de  la economía desempeña un papel fundamental, ya que constituye un elemento clave  para generar cambios significativos en su trayectoria de crecimiento. Este proceso  se conoce como cambio estructural y está estrechamente vinculado con  modificaciones en la composición sectorial de la producción, el empleo y la  productividad dentro de la economía. En términos generales, el cambio estructural  implica una transición progresiva desde economías donde predomina el sector  agrícola hacia aquellas en las que la industria adquiere mayor relevancia y,  posteriormente, hacia economías donde el sector servicios se vuelve predominante. 

Desde la perspectiva de la economía del desarrollo, el cambio estructural constituye  un elemento central para comprender las diferencias entre economías desarrolladas  y economías en desarrollo. Como señala Ray (1998), el desarrollo económico no se  limita únicamente al crecimiento del ingreso o del producto, sino que implica  transformaciones profundas en la estructura productiva, en la organización de la  actividad económica y en las oportunidades disponibles para la población. En este  sentido, el desarrollo está asociado a una reasignación progresiva de recursos  productivos desde sectores de baja productividad hacia sectores con mayor  capacidad de generar valor agregado. 

En las primeras etapas del desarrollo, una gran proporción de la población suele  estar empleada en actividades agrícolas caracterizadas por bajos niveles de  productividad y escasa incorporación tecnológica. A medida que las economías  crecen y se modernizan, se produce una transferencia gradual de mano de obra y  capital hacia sectores industriales y urbanos que presentan mayores niveles de  productividad. Este proceso contribuye a elevar los niveles de ingreso, impulsar la  innovación tecnológica y generar nuevas oportunidades de empleo (Ray, 1998). 

La literatura sobre desarrollo económico ha identificado este proceso como una de  las transformaciones más importantes asociadas al crecimiento de largo plazo.  Chenery y colaboradores sostienen que el desarrollo económico está estrechamente vinculado con cambios sistemáticos en la estructura productiva de  las economías, particularmente en la participación relativa de los distintos sectores  dentro del producto y del empleo. En este contexto, el crecimiento económico suele  ir acompañado de una disminución relativa del peso del sector agrícola y de una  expansión significativa de la industria manufacturera y de los servicios (Chenery,  1979). 

Una explicación clásica de este proceso de transformación estructural es el modelo  de desarrollo de dos sectores propuesto por Arthur Lewis. Este enfoque plantea que  muchas economías en desarrollo presentan una estructura dual compuesta por un  sector tradicional, generalmente agrícola y caracterizado por baja productividad, y  un sector moderno capitalista con mayores niveles de productividad. En estas  economías, una parte importante de la fuerza de trabajo se encuentra subempleada  en el sector de subsistencia, lo que permite que exista una abundante oferta de  trabajo disponible para el sector moderno. Como explica Lewis, en muchas  economías subdesarrolladas “existe una oferta ilimitada de trabajo disponible a  salarios de subsistencia” (Lewis, 1954). 

Bajo estas condiciones, el crecimiento del sector moderno permite absorber  progresivamente el excedente de mano de obra proveniente del sector agrícola. A  medida que se acumula capital y se expanden las actividades industriales, los  trabajadores se trasladan desde el sector tradicional hacia el sector moderno, donde  la productividad del trabajo es mayor. Este proceso genera aumentos en la  producción y en la productividad promedio de la economía, impulsando así el  crecimiento económico y la transformación de la estructura productiva. 

Dentro de este proceso de transformación, la industrialización ocupa un papel  fundamental. A diferencia de las actividades agrícolas tradicionales, el sector  industrial tiende a incorporar con mayor intensidad avances tecnológicos,  economías de escala y procesos de aprendizaje productivo. Estas características  permiten incrementar la productividad del trabajo y del capital, generando efectos  positivos sobre el crecimiento económico y la diversificación de la estructura  productiva.

Diversos autores han destacado la importancia de la industria como motor del  crecimiento económico. En particular, Kaldor planteó que el sector manufacturero  desempeña un papel central en el desarrollo debido a su capacidad para generar  economías de escala, impulsar la innovación tecnológica y estimular el crecimiento  de otros sectores mediante efectos de encadenamiento productivo. De acuerdo con  este enfoque, el crecimiento del sector manufacturero tiende a traducirse en  aumentos sostenidos de la productividad y del ingreso a nivel agregado (Thirlwall,  2011). 

Asimismo, el proceso de industrialización ha sido analizado desde una perspectiva  histórica por Rostow, quien propuso un modelo de etapas del crecimiento  económico. Según este enfoque, las economías atraviesan distintas fases en su  proceso de desarrollo, comenzando por una etapa tradicional basada en actividades  primarias, seguida por una fase de transición en la que se establecen las  condiciones para el crecimiento sostenido. Posteriormente, las economías  experimentan una etapa de despegue caracterizada por la expansión de la inversión  y la industrialización, lo que permite acelerar el crecimiento económico y transformar  la estructura productiva (Thirlwall, 2011). 

En este sentido, tanto las aportaciones de Kaldor como el enfoque de las etapas de  crecimiento de Rostow coinciden en destacar la importancia de la industrialización  como un componente fundamental del desarrollo económico. La expansión de la  actividad industrial no solo permite aumentar la productividad y el ingreso, sino que  también favorece la diversificación productiva, la acumulación de capital y la  incorporación de avances tecnológicos. 

En consecuencia, el análisis del cambio estructural y de la industrialización resulta  fundamental para comprender las trayectorias de desarrollo de las economías  contemporáneas. Estos procesos permiten explicar cómo las economías  evolucionan desde estructuras productivas basadas en actividades primarias hacia  sistemas económicos más complejos y diversificados, caracterizados por una mayor  participación de la industria y de sectores con mayor valor agregado.

2.2 Comercio internacional, apertura comercial e inversión extranjera directa

El proceso de cambio estructural y de industrialización descrito anteriormente no  ocurre de manera aislada, sino que suele estar estrechamente vinculado con la  inserción de las economías en el contexto internacional. En este sentido, el  comercio internacional, la apertura comercial y la inversión extranjera directa (IED)  constituyen mecanismos clave que pueden facilitar y acelerar la transformación  productiva de los países en desarrollo. 

El comercio internacional ha sido considerado uno de los principales motores del  crecimiento económico dentro de la teoría económica. Desde los enfoques clásicos  y neoclásicos, se plantea que los países pueden beneficiarse del intercambio al  especializarse en aquellos bienes en los que poseen ventajas comparativas, lo cual  permite una asignación más eficiente de los recursos y un incremento en el  bienestar (Krugman & Obstfeld, 2006). En este sentido, la apertura comercial — entendida como la reducción de barreras al comercio— permite a las economías  integrarse a los mercados internacionales y aprovechar las ganancias derivadas de  la especialización y el intercambio. 

Sin embargo, esta relación no es automática ni uniforme entre países. Como señala  Feal Zubimendi (2008), “la literatura que estudia la relación positiva entre apertura  y crecimiento es vasta, aunque la discusión al respecto no está cerrada”. Esto  implica que, si bien existen beneficios potenciales, también hay diferencias  importantes en cuanto a las condiciones bajo las cuales estos se materializan. 

Para comprender mejor este vínculo, diversos autores han propuesto analizar los  canales de transmisión a través de los cuales la apertura comercial influye en el  crecimiento económico. Entre los más importantes se encuentran las exportaciones,  la transferencia de tecnología, la inversión extranjera directa y la competencia en  los mercados internos. 

En primer lugar, las exportaciones juegan un papel fundamental, ya que permiten  ampliar la demanda agregada y aprovechar economías de escala. Al integrarse a  los mercados internacionales, las economías pueden incrementar su producción y  diversificar su estructura productiva. En este sentido, la apertura no solo incrementa el comercio, sino también las posibilidades de crecimiento a largo plazo, al incentivar  la especialización productiva (Krugman & Obstfeld, 2006). 

Otro canal relevante es la transferencia de tecnología. La apertura facilita el acceso  a bienes de capital, conocimiento y prácticas productivas provenientes de  economías más avanzadas. De acuerdo con Feal Zubimendi (2008), uno de los  principales mecanismos mediante los cuales la apertura impacta el desarrollo es el  acceso a tecnología y la reducción de los costos de imitación. No obstante, la  capacidad de aprovechar estos beneficios depende de factores internos como el  capital humano, la infraestructura y el desarrollo institucional. 

Por su parte, la inversión extranjera directa constituye un elemento clave dentro de  este proceso. La IED no solo implica la entrada de capital, sino también la  incorporación de tecnología, conocimientos gerenciales y acceso a redes globales  de producción. Además, puede generar efectos indirectos positivos sobre las  empresas locales, conocidos como derrames tecnológicos, aunque estos no son  automáticos y requieren un entorno económico e institucional adecuado. 

Asimismo, la apertura comercial incrementa la competencia en los mercados  internos, lo que obliga a las empresas a mejorar su eficiencia, innovar y adaptarse  a estándares internacionales. Este proceso puede generar importantes ganancias  de productividad, aunque también implica costos de ajuste en el corto plazo. 

Por otro lado, el impacto de la apertura depende en gran medida del papel del  Estado. Tal como se menciona en la literatura, no todos los países cuentan con las  condiciones necesarias para aprovechar plenamente los beneficios de la apertura,  ya que estos dependen del nivel de desarrollo y de las políticas implementadas. En  este sentido, la estabilidad macroeconómica, la inversión en capital humano y la  adecuada regulación son factores fundamentales para potenciar sus efectos  positivos. 

No obstante, algunos enfoques del desarrollo económico ofrecen una visión más  crítica sobre el papel del comercio internacional en las economías en desarrollo. En  este sentido, Lewis (1980) señala que el orden económico internacional ha estado históricamente marcado por una división entre países exportadores de productos  primarios y países exportadores de manufacturas, lo cual ha generado relaciones  desiguales en el intercambio. De acuerdo con el autor, esta estructura ha provocado  que muchos países en desarrollo enfrenten una relación desfavorable en los  términos de intercambio, así como una dependencia tanto financiera como  comercial respecto a las economías industrializadas. 

Asimismo, Lewis (1980) argumenta que el crecimiento de los países en desarrollo  ha dependido en gran medida de la demanda externa de sus exportaciones, lo que  los hace vulnerables a las fluctuaciones económicas internacionales. En este  sentido, el comercio internacional no constituye por sí mismo el motor del  crecimiento, sino más bien un mecanismo complementario, ya que “el motor de  crecimiento debe ser el cambio tecnológico y el comercio internacional debe ser  sólo el lubricante y no el combustible” (Lewis, 1980). 

En relación con lo anterior, este enfoque puede vincularse con el proceso de cambio  estructural, en la medida en que la apertura comercial y la inversión extranjera  pueden facilitar la expansión de sectores modernos e industriales, tal como lo  plantea Lewis (1954) en su modelo de transformación estructural. 

En el caso de Vietnam, la apertura comercial y la atracción de inversión extranjera  directa han sido elementos centrales de su estrategia de desarrollo desde la  implementación de las reformas económicas conocidas como Doi Moi. A partir de  estas reformas, el país logró integrarse progresivamente a la economía global,  incrementar sus exportaciones y atraer importantes flujos de capital extranjero. A  diferencia de lo señalado por las visiones más críticas, Vietnam ha logrado  aprovechar la apertura como una herramienta para impulsar su industrialización,  diversificar su estructura productiva y reducir su dependencia de actividades  primarias. Esto ha sido posible gracias a la combinación de políticas estatales  activas, inversión en capital humano y una estrategia orientada al mercado externo.

2.3 El enfoque de desarrollo humano y sus dimensiones 

Durante gran parte del siglo XX, el desarrollo se evaluaba principalmente a partir  del crecimiento del producto interno bruto o del ingreso per cápita. Sin embargo,  diversos autores comenzaron a señalar que el crecimiento económico no  necesariamente se traduce en mejoras proporcionales en las condiciones de vida  de la población, ya que puede coexistir con altos niveles de pobreza, desigualdad y  limitaciones en el acceso a servicios básicos (Todaro & Smith, 2015). En este  sentido, la literatura del desarrollo empezó a cuestionar la suficiencia de los  indicadores económicos tradicionales como medida del bienestar social. 

En este contexto surgió el enfoque de desarrollo humano, el cual propone una visión  más amplia del desarrollo centrada en las personas y en sus oportunidades para  llevar una vida digna. Este enfoque plantea que el desarrollo no debe entenderse  únicamente como acumulación de riqueza, sino como un proceso integral que  involucra mejoras en las condiciones sociales, institucionales y humanas. De esta  manera, el desarrollo se concibe como un fenómeno multidimensional que abarca  tanto aspectos económicos como sociales. 

Uno de los principales exponentes de este enfoque es Amartya Sen, quien plantea  que el desarrollo debe entenderse como un proceso de expansión de las libertades  y capacidades de los individuos. Como señala el autor, “el desarrollo puede  concebirse como un proceso de expansión de las libertades reales de que disfrutan  los individuos”. Esta concepción implica que el desarrollo no se limita al crecimiento  económico, sino que incluye la eliminación de las restricciones que impiden a las  personas alcanzar su pleno potencial. 

Desde esta perspectiva, el bienestar no depende únicamente del ingreso  económico, sino también de la posibilidad real que tienen las personas de acceder  a educación, servicios de salud, participación social y condiciones adecuadas de  vida (Sen, 1999). En este sentido, la pobreza no se entiende únicamente como falta  de ingresos, sino como una privación de capacidades que limita las oportunidades  de los individuos para desarrollarse plenamente.

Asimismo, el enfoque de desarrollo humano reconoce que las libertades cumplen  un doble papel en el proceso de desarrollo. Por un lado, constituyen un fin en sí  mismas, ya que el desarrollo implica ampliar las opciones y oportunidades de las  personas. Por otro lado, también actúan como un medio, en la medida en que el  acceso a educación, salud y oportunidades económicas contribuye a mejorar la  productividad, el crecimiento económico y la cohesión social. 

Estas ideas influyeron directamente en la creación del Índice de Desarrollo Humano  (IDH), desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo  (PNUD). Este indicador representa un esfuerzo por medir el desarrollo desde una  perspectiva más amplia, incorporando dimensiones fundamentales del bienestar  humano. De acuerdo con Todaro y Smith, el IDH constituye una medida que permite  evaluar el desarrollo más allá del ingreso, al integrar diferentes dimensiones  relacionadas con la calidad de vida. 

El IDH se construye a partir de tres dimensiones principales. La primera es la salud,  medida a través de la esperanza de vida al nacer, la cual refleja las condiciones  generales de bienestar físico de la población. La segunda dimensión es la  educación, evaluada mediante los años promedio de escolaridad y los años  esperados de escolarización, lo que permite analizar tanto el nivel educativo  alcanzado como las oportunidades futuras. La tercera dimensión corresponde al  nivel de vida, aproximado mediante el ingreso nacional bruto per cápita ajustado por  paridad de poder adquisitivo. 

No obstante, dentro de este enfoque el ingreso es considerado únicamente como  un medio para ampliar las capacidades de las personas, y no como un fin en sí  mismo. En consecuencia, el desarrollo humano implica analizar cómo los recursos  económicos se traducen en mejoras reales en la calidad de vida, lo cual depende  de factores como la distribución del ingreso, la provisión de servicios públicos y la  existencia de instituciones inclusivas. 

Adicionalmente, el enfoque de desarrollo humano ha evolucionado para incorporar  nuevas dimensiones, como la equidad, la sostenibilidad ambiental y la inclusión  social. En este sentido, el desarrollo no solo implica mejorar los promedios nacionales, sino también reducir las desigualdades y garantizar que todos los  individuos tengan acceso a oportunidades básicas para su desarrollo. 

En términos generales, el enfoque de desarrollo humano ha transformado la forma  en que se analiza el desarrollo económico, al desplazar el énfasis exclusivo en el  crecimiento hacia una perspectiva centrada en el bienestar de las personas. Este  cambio ha permitido una comprensión más integral de los procesos de desarrollo,  destacando la importancia de las capacidades humanas y de las condiciones  sociales en la mejora del bienestar. 

En consecuencia, el desarrollo humano se consolida como un marco teórico  fundamental para el análisis del desarrollo económico contemporáneo, al integrar  dimensiones económicas y sociales en la evaluación del progreso de las  sociedades. Este enfoque permite comprender de manera más completa las  limitaciones de los indicadores tradicionales y ofrece herramientas más adecuadas  para analizar el bienestar de la población. 

2.4 Debates teóricos: industrialización, crecimiento y bienestar

La relación entre industrialización, crecimiento económico y bienestar social ha sido  objeto de amplios debates dentro de la literatura económica contemporánea.  Tradicionalmente, se ha considerado que la industrialización constituye uno de los  principales motores del crecimiento económico, en la medida en que impulsa la  productividad, la acumulación de capital y la generación de empleo. Desde esta  perspectiva, el desarrollo industrial ha sido entendido como un elemento central en  las trayectorias de crecimiento de las economías modernas. 

Sin embargo, los enfoques más recientes han cuestionado la idea de que el  crecimiento económico derivado de la industrialización se traduzca  automáticamente en mejoras en el bienestar social. En este sentido, Stiglitz, Sen y  Fitoussi (2009) argumentan que el uso del Producto Interno Bruto (PIB) como  principal indicador del desempeño económico presenta limitaciones importantes, ya  que no refleja adecuadamente la calidad de vida de la población ni la distribución  del ingreso. Asimismo, señalan que el énfasis exclusivo en la producción puede  generar interpretaciones erróneas sobre el progreso económico y social.

Desde esta perspectiva, el crecimiento económico puede coexistir con problemas  estructurales como la desigualdad, la pobreza o la exclusión social. Esto implica que  el aumento del producto no garantiza, por sí mismo, una mejora generalizada en las  condiciones de vida de la población. En consecuencia, resulta necesario  complementar las mediciones tradicionales del crecimiento con indicadores que  permitan evaluar de manera más integral el bienestar social (Stiglitz et al., 2009). 

En el contexto de la globalización, la industrialización de muchos países en  desarrollo ha estado estrechamente vinculada a su integración en la economía  internacional, particularmente a través de la participación en cadenas globales de  valor y la atracción de inversión extranjera directa. Este modelo ha permitido  acelerar el crecimiento económico en diversas economías emergentes, al facilitar la  transferencia de tecnología, la expansión de las exportaciones y la inserción en  mercados internacionales. 

No obstante, como señala Rodrik (2013), el crecimiento económico no depende  únicamente de la apertura externa, sino también de factores internos, como la  acumulación de capacidades productivas, el capital humano y la calidad de las  instituciones. En este sentido, la industrialización no es un proceso automático, sino  que requiere políticas específicas que permitan fortalecer las capacidades  nacionales y sostener el crecimiento en el largo plazo. 

Asimismo, Rodrik (2013) destaca que la transformación estructural, particularmente  a través del desarrollo del sector industrial, ha sido un factor clave en los episodios  de crecimiento acelerado en los países en desarrollo. Sin embargo, también advierte  que este proceso enfrenta nuevas limitaciones en el contexto actual, debido a los  cambios tecnológicos que han incrementado la intensidad de capital y de  habilidades en la manufactura, lo que puede reducir las oportunidades de  industrialización para economías rezagadas. 

Por otra parte, los debates contemporáneos han puesto énfasis en la necesidad de  analizar la calidad del crecimiento económico. En este sentido, el crecimiento  derivado de la industrialización debe evaluarse no solo en términos de su capacidad para generar ingresos, sino también en función de su impacto sobre el bienestar de  la población, la distribución del ingreso y la sostenibilidad del desarrollo. 

En línea con lo anterior, Stiglitz et al. (2009) señalan que es necesario transitar de  un enfoque centrado en la producción hacia uno orientado al bienestar, que  incorpore dimensiones como la calidad de vida, la equidad y la sostenibilidad. Esto  implica reconocer que el desarrollo económico es un fenómeno multidimensional,  en el cual el crecimiento del producto constituye solo uno de los elementos  relevantes. 

En consecuencia, el impacto de la industrialización sobre el bienestar social  depende en gran medida de la capacidad de los países para implementar políticas  económicas e institucionales que permitan distribuir de manera equitativa los  beneficios del crecimiento. De esta forma, el análisis del desarrollo económico  contemporáneo requiere integrar las dimensiones productivas y sociales para  comprender de manera más completa las trayectorias de desarrollo. 

Finalmente, puede afirmarse que el debate actual en torno a la industrialización no  se centra únicamente en su capacidad para generar crecimiento económico, sino  en las condiciones bajo las cuales dicho crecimiento contribuye efectivamente a  mejorar el bienestar de la población. En este sentido, la industrialización sigue  siendo un componente clave del desarrollo, pero su impacto dependerá de la forma  en que se articule con políticas orientadas a la inclusión social, la equidad y la  sostenibilidad 

3. Vietnam en el contexto del desarrollo económico (1986–2022) 

Este apartado trata de concentrar los factores claves de actuación del Doi Moi en la  economía vietnamita, es decir, describir explícitamente como las reformas del Doi  Moi fueron introducidas en el país, a partir de esto nos introduciremos en tres  vertientes (o sectores) con mayor peso en Vietnam los cuales lograron cambios  drásticos: la agricultura, la industria y servicios. En segundo lugar, haremos un breve  análisis de los cambios en las tendencias de crecimiento del sector industrial (por  medio de su contribución al ingreso nacional), por último, determinaremos los movimientos que este país ha enfrentado en indicadores de desarrollo humano, de  seguridad, trabajo entre otros factores. 

3.1 Reformas económicas y transformación productiva (Doi Moi)

De acuerdo con Habiba Ali (2022), la reforma Doi Moi es un caso de planificación  económica que buscó descentralizar la producción económica y guiar al mercado a  los sectores clave, además esta reforma está comprometida con el desarrollo y el  desenvolvimiento de tres factores claves: el sector agrícola, el sector de producción  de bienes de consumo y el desenvolvimiento de Vietnam en las relaciones de  comercio con el resto del mundo. A simple vista esta reforma significa el avance en  uno de los componentes de la política económica, pero el asunto de la seguridad  nacional y la política monetaria también se comprometieron en seguir las metas de  desarrollo que el programa del Estado quería seguir. 

Por el lado de la agricultura, las manufacturas y el sector de servicios el Doi Moi  actuó en forma intensiva, logrando cambios relevantes. En primer lugar, esta  reforma de “renovación” pudo actuar de manera óptima gracias a la composición  empresarial de Vietnam, las políticas iniciadas en 1986 consideraron que se debe  descentralizar la producción en el país y guiar a los sectores a la competencia,  disminuyendo la participación de empresas del Estado y promoviendo la creación  de empresas privadas. 

3.1.1 Renovación del sector agrícola 

En el tenor de McCaig y Pavcnik (2013), en principio el Doi Moi actuó en la  agricultura por medio del impulso de leyes propuestas en 1987 y que entraron en  vigor en 1988, con el objetivo de legalizar la actividad económica privada, reducir la  influencia del Estado en el campo y guiar a las granjas hacia la competencia,  eliminando el control de precios. Antes de 1986, la tierra era de uso colectivo y el  tenedor de la misma era el Estado, el cual la arrendaba hasta por 15 años; por lo  tanto, los bienes que se producían estaban sujetos a precios definidos por el sector  público.

Las leyes de 1988 y 1993, así como los procesos de titulación de la tierra,  permitieron que el Estado cediera progresivamente sus derechos de propiedad a  los usuarios. De acuerdo con McCaig y Pavcnik: 

“La tierra se dividió entre los hogares miembros (Decreto n.° 10 de abril de  1988), [..] y (los miembros) podían vender la producción agrícola cultivada en  ellas a precios de mercado (Glewwe, 2004). La Ley de Tierras de 1993  (Decreto n.° 5) fortaleció los derechos de propiedad de la tierra de los  hogares al aumentar la duración del arrendamiento a 20 años para las tierras  de cultivo anuales […] y al otorgarles el derecho a intercambiar, transferir,  arrendar, heredar e hipotecar sus derechos de uso de la tierra (Glewwe,  2004)” 

Para que la agricultura también compitiera en el exterior, durante la década de 1990  las reformas lograron reducir las restricciones al comercio de productos como el  arroz, en el cual se concentraba aproximadamente el 70% de la producción agrícola.  Los cambios en las políticas restrictivas permitieron que la producción destinada a  la exportación se multiplicara más de tres veces en esa misma década, pasando de  1 millón de toneladas métricas exportadas en 1992 a 4.5 millones en 1997 (McCaig  y Pavcnik, 2013, p. 94). 

La gráfica 3.1.1 muestra (en la línea roja) cómo las exportaciones brutas, conforme  avanza el tiempo, adquieren una participación cada vez más relevante dentro del  Producto Interno Bruto de Vietnam, alcanzando en 1990 un nivel de 36.04%. Las  disminuciones observadas en años posteriores se explican por el efecto ponderador  del crecimiento del PIB en comparación con las exportaciones, dado que la  pendiente de la línea de tendencia (línea gris) indica que dicho comportamiento no  implicó una desaceleración ni un retroceso en términos absolutos.

Gráfico 3.1.1: Exportaciones brutas de Vietnam en porcentaje del PIB (% PIB) de 1986 a 2008.

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Mundial 

Sin dejar a un lado la cuestión de las importaciones, el sector agrícola se benefició  del adelgazamiento en las restricciones de importaciones, por medio de una baja en  los precios de insumos tales como fertilizantes. Las acciones dentro y fuera del país  propiciaron un aumento en la productividad y fortalecimiento del sector primario en  Vietnam. 

3.1.2 Renovación del sector industrial y relación de Vietnam con el resto del  mundo 

La industria en Vietnam pudo desenvolverse en primer lugar gracias a la  implementación de políticas orientadas a permitir la creación y autonomía en la  producción, en la determinación de precios y en las actividades comerciales de las  empresas privadas, en segundo lugar este proceso se vio favorecido por la apertura  del país a la inversión extranjera directa, lo que permitió la entrada de capitales  privados de origen externo, finalmente se incorporaron medidas como la aplicación  de impuestos uniformes y la exención de ciertos deberes con el Estado, lo que  contribuyó a generar un entorno más favorable para la actividad económica.

En este sentido, la implementación de leyes y decretos orientados a fortalecer el  sector privado y facilitar la entrada de capital extranjero resultó determinante para  la mercantilización de los sectores productivos y para el impulso de la inversión en  Vietnam. 

Cuadro 3.1.2: Leyes y reformas claves del Doi Moi en el sector privado e inversiones. 

Ley Descripción
Ley de inversión  extranjera (1987)Abrió todos los sectores protegidos por el Estado para que las  empresas no residentes pudieran emitir inversión, así como  gozar de exenciones fiscales.
Decreto No. 332 HBDT  (1991)Las firmas extranjeras podrían formar zonas económicas y  parques industriales para la exportación de bienes.
Reformas para la  autonomía de empresas  del Estado (SOE´s),  (década de 1990)Las empresas del Estado que manejaban la producción antes  de 1986 ahora son “una empresa más” en el mercado, pueden  ajustar sus propios precios y producción, esto, sin contar a las  empresas públicas que manejan el petróleo.

Fuente: Elaboración propia con información de McCaig & Pavcnik (2013). 

Aunado a lo anterior, podemos argumentar que Vietnam procuró integrarse  mundialmente a diferentes tratados, asociaciones y organizaciones a nivel regional  e internacional. La dinámica socialista de regímenes anteriores hacía que este país  se cerrara no solo en materia económica, sino también en materia política y de  relaciones exteriores (diplomacia), en especial con grupos u organizaciones no  alineadas a la misma ideología. La entrada de Vietnam a la Asociación de Naciones  del Sudeste Asiático (ASEAN) en 1995, marcó parteaguas en la forma en que el  país realizaba acuerdos comerciales, dado que antes de la década de 1990, este  país estaba completamente cerrado a negociaciones con el resto de países  asiáticos. Esto solo fue un precedente para que Vietnam empezara a desenvolverse  en la diplomacia y en los tratados comerciales, dado que tan solo en los años de  2000 a 2010, Vietnam entró a 6 tratados comerciales, en los cuales figuran regiones como Latinoamérica, Europa, Oceanía y el Sur de Asia, actualmente este país es  signatario de más de 18 acuerdos comerciales (Samuel, P, sp, 2024). 

3.2 Evolución del sector manufacturero vietnamita 

Las reformas del Doi Moi enfocadas en diversos sectores económicos, la  liberalización del sector privado empresarial y la apertura del mercado nacional  respecto al comercio exterior llevaron a Vietnam a experimentar crecimientos  considerables desde 1986. El promedio de aportación al PIB por parte del agregado  industrial es de 33.11% de 1984 a 2024, mientras que el agregado manufacturero  es del 19.05% en el mismo periodo. El agregado industrial mantiene dentro de sí  subconjuntos como la construcción, la energía, la minería, así como a las  manufacturas; con esta lógica, se puede analizar mediante una simple resta del  promedio industrial y el de manufacturas la relación sector-subsector. Con lo  anterior, se puede decir que más del 14% promedio restante pertenece a otras  actividades no manufactureras, lo que permite argumentar que, dentro del sector  especializado, como la industria, las manufacturas mantienen una considerable  aportación al PIB en Vietnam, manteniendo a este sector como un elemento  relevante dentro de la economía total del país. 

La gráfica 3.2 permite visualizar el comportamiento del subsector manufacturero y  del agregado industrial a través del tiempo (1984–2024). Se toman dos años de  rezago previos al Doi Moi (1986) para realizar una comparativa posterior a la puesta  en marcha de este precedente de reformas de renovación económica. Asimismo,  se señalizan algunos años en las líneas de ambos conjuntos con el objetivo de  marcar cambios importantes en la tendencia anual, así como la implementación de  reformas relevantes. 

En 1988, como resultado del inicio de las primeras reformas en el esquema  económico, se observa el primer cambio relevante: de un 15.7% de aporte al PIB  en 1984 se pasa a casi un 18% en 1988. Para la década de 1990, el aporte decrece  desde el primer año de dicho periodo; sin embargo, los reajustes en las reformas de IED y SOE’s permitieron que los inversionistas fueran atraídos, aun considerando  el contexto de la crisis financiera de Japón. 

Gráfica 3.2: Porcentaje del PIB por sector, Manufacturas e Industria (1984 – 2024) 

Fuente: Elaboración propia con datos de UNCTADstat (consultado en 2026), datos porcentuales calculados conforme a los  valores actuales del PIB en Vietnam (corrientes). 

La entrada de Vietnam en el ASEAN en 1995 permitió que la curva volviera a  dinamizarse, al igual que en 2007 con la entrada a la OMC. Análisis de agencias de  vietnamitas de noticias como VietnamPlus (2024), conectan el evento de 2007 como  un precedente clave para que el valor actual de las manufacturas en Vietnam, así  como las exportaciones se vieran beneficiadas, dado que la entrada a la  Organización Mundial de Comercio significó un ensanchamiento de oportunidades  para el país en la dinámica e inserción del comercio con otras naciones. Este  acontecimiento fue complementario a los tratados de libre comercio que el país  mantiene vigente, activando la función del comercio para conectar con economías que no pertenecen directamente en sus tratados bilaterales y multilaterales. El  argumento se reafirma en el siguiente fragmento: 

“La adhesión a la organización ha creado una base para que Vietnam  amplíe sus mercados de exportación, mejore su competitividad y  reforme su economía. El proceso de integración también requiere que  las empresas vietnamitas mejoren la calidad de sus productos y  cumplan con los estándares internacionales. Luego de la integración  a ese mecanismo, el valor de las exportaciones de Vietnam ha  mostrado un incremento notable, de 48 mil millones de dólares en  2007 a más de 371 mil millones de dólares en 2022.” 

Si bien, para 2009, el efecto de la crisis financiera de EE. UU (de 2008) empezó a  interferir en la tendencia de crecimiento de las manufacturas de Vietnam, debido a  la contracción de la IED a nivel mundial, este efecto sólo duró un par de años,  mostrando que la estructura económica de producción, no solo en manufacturas  sino también en el agregado industrial se solidifican. Este efecto de resiliencia es  visible incluso en años como 2017, con la entrada del presidente Donal Trump en la  Casa Blanca y sus políticas de deslocalización de producción estadounidense en  China y otros países asiáticos, lo cual adelgazó la IED que EE. UU emitía en todo  el mundo. Volviendo sólo a las manufacturas, el gráfico muestra que incluso en el  año 2020 las manufacturas mantienen su posición. 

3.3 Desarrollo humano y condiciones sociales 

Vietnam ha atravesado diversas implicaciones derivadas del crecimiento  económico, industrial y comercial (con el resto del mundo), siendo un caso particular  de cómo las políticas de mercado, en un país con rasgos políticos socialistas,  llevaron a la nación a crecer de manera constante y sólida incluso en años de  recesión mundial. Sin embargo, surge la interrogante: ¿en dónde ha quedado el  desarrollo humano en este país? Si bien Amartya Sen describe de manera general  el desarrollo como la mejora en las condiciones de vida, a través de elementos como  la esperanza de vida, la calidad de vida de las personas, entre otros aspectos, es posible argumentar que lo anterior puede medirse mediante el acceso de la  población a servicios de salud, que permiten mantener condiciones de vida dignas,  así como en el acceso a la educación, la cual, de acuerdo con Thirlwall, representa  un elemento fundamental asociado a la generación de externalidades positivas  dentro de una economía. 

3.3.1 Mediciones de desarrollo humano en Vietnam a través del tiempo 

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en la década de  1990, desarrolló un indicador relevante para medir el nivel de desarrollo de los  países, con el objetivo de romper con las medidas tradicionales de crecimiento  económico y separar el desarrollo de la mera generación de riqueza. Como producto  de estos esfuerzos de análisis y sistematización estadística, se construyó el Índice  de Desarrollo Humano (IDH). Para la elaboración de este índice, se utilizan datos  desagregados de esperanza de vida (salud), educación e ingreso por país y, aunque  no delimita la distribución del ingreso, constituye un referente importante para  evaluar la situación general de las personas y sus capacidades. 

El PNUD estableció distintos rangos de desarrollo dentro de este índice para  clasificar a alrededor de 190 países. Se considera que un país presenta un bajo  nivel de desarrollo cuando su índice es igual o menor a 0.550, un nivel medio cuando  se ubica en el rango de 0.550 a 0.699, un nivel alto cuando se posiciona entre 0.700  y 0.799, y muy alto cuando el indicador es superior a 0.800 (PNUD, s. p., 2026). 

Para el caso de Vietnam, se presenta la gráfica 3.3.1, en donde se visualiza la línea  de tendencia (gris punteado) y la evolución del IDH por año (línea naranja). Si bien  la tendencia general es ascendente, es importante destacar que los movimientos  anuales son relevantes, ya que desde la implementación del Doi Moi, entre 1986 y  1989, el índice avanzó en más de diez puntos. Aun así, el país se mantuvo en  niveles bajos de desarrollo humano durante ese periodo. No es sino hasta el año  2012 cuando Vietnam logra incorporarse al grupo de países con alto nivel de  desarrollo humano y, desde entonces hasta el último dato disponible en 2022, el  país asiático no ha regresado a niveles inferiores en el IDH.

Gráfica 3.3.1: Evolución del IDH en Vietnam de 1986 a 2022 

Fuente: Elaboración propia con datos de Our World in data. 

La tabla 3.3.1 verifica que desde 1990 los niveles de ingreso per cápita, gasto en  salud y educación no descienden a niveles regresivos, solidificando las bases de  desarrollo. 

De acuerdo con PNUD (2001), los niveles de IDH en Vietnam son sostenidos y fue  menos difícil para el país aumentar sus niveles de desarrollo debido a bajos niveles  de desigualdad en el ingreso (aunque no los más bajos globalmente), el segundo  factor se atribuye a que desde 1986, el gobierno socialista de Vietnam destina  niveles considerables en gasto social, especialmente a rubros de educación y  servicios de salud, por lo tanto, al mantener gasto en estos mecanismos de  distribución las brechas de acceso a niveles de calidad de vida mínimos se retrae. 

3.3.2 Niveles de gasto en educación y salud 

Si bien el gasto en educación en la década de 1990 solo creció 0.5% como  proporción del PIB (gráfica 3.3.2, línea color verde), este crecimiento significó avances importantes en una década donde las presiones presupuestarias, tanto por  el lado del ingreso tributario como del gasto público, estuvieron limitadas por la  recesión mundial en la inversión, provocada por la burbuja financiera en Japón. Si  bien esto incrementó el acceso a la educación primaria, secundaria y superior, las  desagregaciones a inicios de la misma década muestran que las brechas de género  eran más pronunciadas conforme aumentaba el nivel de estudios, ya que el 59% de  los estudiantes en las universidades eran hombres y el resto mujeres. Este resultado  cambia hacia finales de la década de 1990, donde la proporción de estudiantes  mujeres se incrementa hasta alcanzar el 43.5% (PNUD, p. 39, 2001). Los avances  observados se ven contrastados por factores más profundos y complejos: 

“El primero se refiere a la asistencia escolar, las tasas de finalización y la  accesibilidad general. La tasa nacional de finalización es inferior al setenta  por ciento, con importantes variaciones regionales. Alrededor del treinta por  ciento de los niños de entre 12 y 20 años abandonan la escuela [..] Otro grave problema concierne a la calidad de la educación y del  profesorado. Los métodos de enseñanza tradicionales se basan en gran  medida en el aprendizaje memorístico” 

A esto se suma que la educación privada (que supone prácticas de aprendizaje  diferenciada en comparación con modalidades de educación pública) es cada vez  más costosa, la cual desplaza a sectores de bajos ingresos e induce heterogeneidad  en el estado de aprendizaje-conocimiento de la sociedad. Si bién el cambio de  tendencia en 2009 alarmaría al lector, estos cambios no significan una abrupta  limitación del gasto público en ese año, sino más bien a que el PIB creció con una  mayor proporción que el gasto en educación en el periodo, por ejemplo: nuestra  base de datos muestra que el PIB per cápita creció 1.69% más que el gasto en  educación, el cual que la línea de la gráfica solo se retrae 0.07% en comparación  con el año anterior. En 2010, el PIB per cápita crece 2.2% en comparación con 2009  y 3.72% en relación con 2008. Para 2022, el ingreso por persona crece 5.43% con  respecto del año anterior, mientras que la educación se retrae 0.001%.

En síntesis, este efecto observado se debe a factores de crecimiento, dado que el  desembolso en educación se divide entre el PIB y la velocidad de incremento es  mayor en el PIB per cápita que en el gasto en educación, lo cual nos hace señalar  que éste fenómeno no se debe a efectos regresivos sino más bien un efecto  denominador. En nuestro caso este efecto se ejemplifica cuando la tasa de  crecimiento del PIB (denominador), y la tasa de crecimiento del gasto en educación  (numerador) no crecen en la misma proporción en diferentes años. Podemos  concluir que Vietnam es un país que crece muy rápido, incluso más que sus gastos  en educación y salud. 

Gráfica 3.3.2: Participación del gasto de Vietnam a través del tiempo, componentes de educación  y salud (1986 – 2022) 

Fuente: Elaboración propia con datos de Our World In Data

Tabla 3.3.2: PIB per cápita, participación del gasto de Vietnam en % del PIB per cápita de  componentes de educación y salud (1986 – 2022) 

Fuente: Elaboración propia con datos de Banco Mundial y Our World In Data. 

La tabla anterior explica con mayor relación los datos, podemos ver que en los cuatro  aspectos de medida, la relación ingreso-gasto es contundente, dado que Vietnam retrae su  gasto general y su gasto desagregado en educación conforme el PIB per cápita se retrae  en comparación con el año anterior. 

4. Industrialización y desarrollo humano en Vietnam: análisis empírico

4.1 Análisis descriptivo de las variables 

En esta sección se presenta un análisis descriptivo de las variables utilizadas en los  modelos econométricos, con el objetivo de identificar tendencias, patrones y  posibles relaciones preliminares durante el periodo 1986–2022. Más que solo  describir los datos, esta parte busca dar una idea clara de cómo han evolucionado  las variables en el tiempo, lo cual sirve como base para entender mejor los  resultados que se obtendrán más adelante.

Gráfica 4.1: PIB per capita en dólares corrientes de Vietnam (1986-2022) 

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Mundial. 

En primer lugar, el producto interno bruto per cápita muestra una trayectoria  claramente ascendente a lo largo de todo el periodo. Partiendo de niveles  relativamente bajos a finales de los años ochenta, el ingreso por habitante crece de  forma sostenida, con una aceleración más evidente a partir de la década de los  2000. Este cambio en la dinámica no parece casual, ya que coincide con una etapa  de mayor consolidación de las reformas económicas iniciadas con el Doi Moi, así  como con una integración más profunda a los mercados internacionales. Además,  el hecho de que no se observen caídas pronunciadas sugiere que el crecimiento ha  sido relativamente estable, incluso frente a contextos externos adversos.

Gráfica 4.1.1: Porcentaje de Industrialización de Vietnam (1986-2022) 

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Mundial. 

En cuanto al proceso de industrialización, medido como la participación del sector  industrial, se observa una tendencia general creciente, aunque menos uniforme que  la del PIB. En los primeros años del periodo se presenta una ligera caída, seguida  de una recuperación gradual durante la década de los noventa. Posteriormente,  entre finales de los noventa e inicios de los 2000, la industrialización crece de  manera más marcada, alcanzando niveles cercanos al 40%. A partir de ese punto,  el comportamiento se vuelve más irregular, con algunas disminuciones y  recuperaciones, particularmente en torno a la crisis financiera global de 2008–2009.  Más que un retroceso, estas fluctuaciones pueden interpretarse como parte de un  proceso de ajuste o maduración del sector industrial dentro de la economía.

Gráfica 4.1.2: Porcentaje de apertura comercial de Vietnam (1986-2022) 

Fuente: Elaboración propia con datos de World Integrated Trade Solution (WITS). 

Por su parte, la apertura comercial presenta una de las trayectorias más dinámicas.  Desde niveles prácticamente nulos a finales de los años ochenta, se observa un  incremento sostenido que se intensifica a partir de los años noventa y, sobre todo,  durante la década de los 2000. Este comportamiento es consistente con la  estrategia de inserción internacional del país, destacando particularmente el periodo  posterior a su incorporación a la Organización Mundial del Comercio en 2007.  Aunque existen algunos episodios de caída, la tendencia de largo plazo es  claramente positiva, lo que confirma un cambio estructural hacia una economía más  abierta. 

En relación con el desarrollo humano, medido a través del IDH, se observa un  crecimiento sostenido y bastante estable durante todo el periodo. A diferencia de  otras variables, el IDH no presenta fluctuaciones bruscas, lo cual es consistente con su naturaleza, ya que recoge avances acumulativos en dimensiones como salud,  educación e ingreso. Este comportamiento sugiere que las mejoras en bienestar  han sido progresivas y relativamente constantes en el tiempo. 

Gráfica 4.1.3: Gasto en Salud y Educación (% PIB) e IDH en Vietnam (1986-2022)

Fuente: Elaboración propia con datos de Our World in Data. 

Al desagregar algunos de sus componentes, se pueden observar dinámicas  distintas. El gasto en salud mantiene una tendencia creciente en el largo plazo,  aunque con ciertos altibajos en años específicos, lo que podría estar relacionado  con ajustes en la política pública o en la asignación del gasto. En cambio, el gasto  en educación muestra un patrón diferente: crece de manera sostenida hasta finales  de la década de los 2000, pero posteriormente presenta una disminución relativa.  Este resultado es interesante, ya que no necesariamente implica una reducción  absoluta del gasto, sino que puede estar influido por el crecimiento del PIB, lo que  modifica su peso relativo dentro de la economía.

Si se consideran en conjunto todas las variables, se observa que el crecimiento del  PIB per cápita, el avance de la industrialización y la mayor apertura comercial  ocurren, en términos generales, al mismo tiempo que las mejoras en el IDH. Esto  sugiere la posible existencia de una relación positiva entre el proceso de  transformación económica y el desarrollo humano en Vietnam. Sin embargo, el  comportamiento no es completamente homogéneo, especialmente en variables  como el gasto en educación, lo que indica que esta relación no es automática ni  lineal. 

En este sentido, el análisis descriptivo permite tener una primera aproximación a la  forma en que estas variables se relacionan entre sí. No obstante, para determinar  si estas relaciones son estadísticamente significativas y entender mejor su dirección  e intensidad, es necesario recurrir al análisis econométrico que se desarrolla en las  siguientes secciones. 

4.2 Especificación del modelo econométrico y definición de variables 

Con el objetivo de analizar la relación entre la industrialización y el desarrollo  económico en Vietnam, se estimaron dos modelos econométricos de series de  tiempo para el periodo 1986–2022, uno para explicar el crecimiento económico a  través del PIBpc y otro para explicar el desarrollo con el IDH 

Modelo 1 

La variable dependiente es el logaritmo del producto interno bruto per cápita,  utilizado como aproximación del nivel de desarrollo económico. 

El modelo base se especifica de la siguiente manera: 

No obstante, dado que la economía vietnamita ha experimentado transformaciones  estructurales significativas, particularmente a partir de su integración al comercio  internacional, se incorporó un cambio estructural mediante un contraste de Chow, identificando el año 2007 como punto de quiebre. En consecuencia, se incluyeron  variables dummy e interacciones para capturar posibles cambios en los coeficientes  del modelo. 

La especificación final es: 

Donde: 

PIBpc: Producto interno bruto per cápita 

IED: Inversión extranjera directa 

Ind: Nivel de industrialización 

ACmanof: Apertura comercial del sector manufacturero 

D: Variable dummy (1 a partir de 2007, 0 en caso contrario) 

Modelo 2 

El modelo se sustenta en el enfoque de desarrollo humano, el cual establece que el  bienestar no depende únicamente del ingreso, sino de la expansión de capacidades  en dimensiones como la salud y la educación (Sen, 2000). En este sentido, variables  como el gasto en educación y salud son determinantes fundamentales del desarrollo  humano, al incidir directamente en la calidad de vida de la población. 

En primera instancia, se calculó un modelo por Mínimos Cuadrados Ordinarios  (MCO) con la siguiente especificación:

Durante la estimación inicial del modelo de desarrollo humano mediante MCO, se  detectó la presencia de autocorrelación en los residuos, lo que viola uno de los  supuestos clásicos del modelo lineal y afecta la eficiencia de los estimadores. 

Para corregir este problema, se optó por estimar el modelo mediante el método de  Mínimos Cuadrados Generalizados (MCG) utilizando el procedimiento iterativo de  Cochrane-Orcutt. Este método permite modelar explícitamente la estructura de  autocorrelación de primer orden en los residuos, transformando las variables del  modelo en función del parámetro rho (ρ), que mide el grado de correlación serial. 

La especificación final mediante MCG con Cochrane-Orcutt permite mejorar la  validez econométrica del modelo, garantizando estimaciones más eficientes y  resultados estadísticamente confiables. 

La especificación final, quedaría de la siguiente manera:

La inclusión de rezagos de tres periodos responde a la naturaleza acumulativa del  desarrollo humano, ya que las mejoras en educación y salud requieren tiempo para  reflejarse en el bienestar de la población. 

Donde: 

IDH: indicador de desarrollo humano 

Educación: inversión en capital humano 

Salud: gasto en salud 

PIBpc: Producto interno bruto per cápita

4.3 Resultados del Modelo 1 – Crecimiento económico 

Los resultados del modelo estimado indican un alto poder explicativo, con un  coeficiente de determinación (R²) de 0.978, lo que sugiere que las variables  incluidas explican una proporción significativa de la variación en el PIB per cápita. 

En primer lugar, la variable de industrialización presenta un coeficiente positivo y  altamente significativo, lo que confirma su papel como motor del crecimiento  económico. Este resultado es consistente con la teoría del crecimiento liderado por  manufactura, la cual destaca la importancia de este sector en la generación de  productividad y encadenamientos productivos. 

En segundo lugar, la apertura comercial del sector manufacturero muestra un efecto  positivo y estadísticamente significativo sobre el PIB per cápita. Este resultado  constituye evidencia empírica a favor de la hipótesis de que la integración del sector  manufacturero al comercio internacional ha sido un factor clave en el desarrollo  económico de Vietnam. 

Por otro lado, la inversión extranjera directa no resulta significativa en el modelo  base, lo que sugiere que su impacto sobre el crecimiento económico puede estar  condicionado por otros factores, como la estructura productiva o la capacidad de  absorción tecnológica.

El contraste de Chow confirma la existencia de un cambio estructural en 2007, con  un valor p cercano a cero. Esto indica que la relación entre las variables cambió  significativamente a partir de dicho año, lo cual es consistente con la entrada de  Vietnam a la Organización Mundial del Comercio y su creciente integración a las  cadenas globales de valor. 

Las variables de interacción muestran que, tras el cambio estructural, el efecto de  la apertura comercial manufacturera se intensifica, lo que sugiere que el proceso de  globalización fortaleció el papel del sector manufacturero como motor del  crecimiento. 

Finalmente, el modelo cumple con los principales supuestos econométricos, al no  presentar problemas de autocorrelación significativa (Durbin-Watson cercano a 2),  heterocedasticidad ni problemas de normalidad en los residuos, lo que valida la  robustez de los resultados obtenidos. 

4.4 Resultados del Modelo 2 – Desarrollo humano

El modelo estimado para el desarrollo humano muestra un buen nivel de ajuste, con  un R² superior a 0.92, lo que indica que las variables incluidas explican en gran  medida el comportamiento del índice de desarrollo humano en Vietnam durante el  periodo analizado. 

Uno de los resultados más claros es el efecto positivo y significativo del gasto en  salud, tanto en el periodo actual como con rezago. En términos de elasticidad, un  aumento del 1% en el gasto en salud se asocia con un incremento aproximado de  0.47% en el IDH en el mismo periodo, y de alrededor de 0.53% en el caso del  rezago. Esto sugiere que la inversión en salud tiene un impacto importante y  persistente sobre el bienestar de la población. 

Además, el hecho de que el rezago sea significativo indica que los efectos de la  salud no se dan sólo en el corto plazo, sino que se acumulan con el tiempo. Esto  tiene sentido, ya que mejoras en infraestructura, acceso a servicios médicos o  condiciones sanitarias no se reflejan de inmediato, pero sí generan efectos más  duraderos. 

Por otro lado, la variable de educación presenta un coeficiente negativo y  significativo, lo cual en principio podría parecer contradictorio con la teoría. Sin  embargo, este resultado se debe a que, como se explica en el capítulo anterior, la  educación pública en Vietnam no era muy eficiente y aunque hubiera un aumento  en la inversión de educación o fuera significativamente sostenible no se reflejaba de  forma positiva en el bienestar de las personas del país. 

Es importante observar como la educación en Vietnam, a lo largo de nuestro periodo  de estudio ha tratado de mejorar su sistema educativo, sin embargo, sus cambios  más significativos en sentido positivo han sido de 2010 a la fecha, por este motivo  el modelo expresado no logra captar esos cambios recientes. Incluso, sus  proyecciones son para ver resultados reales en años futuros, tal y como lo dice la  revista Vietnam Law en 2025:

“Para 2035, Vietnam aspira a completar la educación secundaria superior  universal y contar con al menos dos universidades clasificadas entre las 100  mejores del mundo en campos específicos. De cara a 2045, el objetivo es  establecer un sistema educativo nacional moderno, equitativo y de alta  calidad que se sitúe entre los 20 mejores del mundo, con al menos cinco  universidades entre las 100 mejores a nivel global” 

Desde el punto de vista econométrico, el modelo fue estimado mediante el método  de Cochrane-Orcutt para corregir la autocorrelación detectada en los residuos.  Después de la corrección, el estadístico Durbin-Watson se ubica alrededor de 1.84,  lo que indica que el problema de autocorrelación fue resuelto. Además, el modelo  cumple con el supuesto de normalidad de los residuos, lo que permite confiar en la  validez de los resultados. 

En general, los resultados muestran que el desarrollo humano en Vietnam ha estado  fuertemente influenciado por la inversión en salud, mientras que el papel de la  educación parece manifestarse en horizontes más largos o a través de mecanismos  más complejos. 

5. Conclusiones 

5.1 Principales hallazgos del estudio 

A partir del análisis realizado, se puede concluir que el proceso de industrialización  en Vietnam no puede entenderse sin las reformas del Doi Moi, ya que estas  marcaron el inicio del cambio en la estructura económica del país. A partir de 1986,  Vietnam pasó de una economía más cerrada a una más orientada al mercado, lo  que permitió la expansión del sector manufacturero, la entrada de inversión y una  mayor integración al comercio internacional. 

Este cambio fue clave porque sentó las bases del crecimiento económico sostenido  que se observa en los datos. El sector manufacturero se volvió uno de los  principales motores de la economía, generando empleo, aumentando la producción  y fortaleciendo la capacidad del país para insertarse en los mercados globales.

Sin embargo, los resultados muestran que este crecimiento no se traduce  automáticamente en desarrollo humano. Más bien, lo que se observa es que el Doi  Moi y la industrialización generaron las condiciones para mejorar el bienestar, pero  el impacto real dependió de cómo se utilizaron esos recursos. 

En este sentido, el modelo econométrico muestra que el gasto en salud tiene un  efecto positivo y significativo sobre el IDH, incluso con el paso del tiempo. Esto  indica que una parte importante de las mejoras en las condiciones de vida en  Vietnam se explica por la inversión en este sector, la cual sí logra reflejarse en el  bienestar de la población. 

Por otro lado, la educación presenta un resultado distinto. El coeficiente negativo no  implica que la educación sea perjudicial, sino que durante buena parte del periodo  el gasto educativo no se tradujo de manera efectiva en mejoras en el desarrollo  humano. Esto puede explicarse por problemas en la calidad del sistema educativo,  desigualdades en el acceso o limitaciones en su implementación. Además, al  tratarse de una variable cuyos efectos son de largo plazo, es posible que el modelo  no capture completamente los avances más recientes. 

Con base en esto, el crecimiento del sector manufacturero, impulsado a partir del  Doi Moi, sí contribuyó al desarrollo humano, pero de manera indirecta. Es decir,  permitió el crecimiento económico y la generación de recursos, pero fueron las  políticas públicas (especialmente en salud) las que hicieron posible que ese  crecimiento se reflejara en mejoras reales en la calidad de vida. 

En conjunto, los resultados muestran que el Doi Moi y la industrialización fueron  elementos clave en la transformación del país, pero su impacto sobre el bienestar  dependió de la capacidad del Estado para convertir ese crecimiento en desarrollo. 

5.2 Aportes del estudio y reflexiones finales 

Este estudio aporta una idea clara: las reformas económicas como el Doi Moi  pueden detonar el crecimiento, pero eso no garantiza por sí mismo el desarrollo  humano. El caso de Vietnam muestra que abrir la economía, impulsar la industria y crecer rápido sí genera oportunidades, pero el resultado final depende de cómo se  administran esos beneficios. 

Uno de los principales aportes es evidenciar que el crecimiento económico y el  desarrollo no avanzan necesariamente al mismo ritmo. Mientras que la economía  vietnamita creció de forma sostenida después del Doi Moi, las mejoras en bienestar  fueron más desiguales entre sectores, destacando el caso de la salud frente a la  educación. 

También se refuerza la idea de que la industrialización es importante, pero no  suficiente. Puede ser el motor que impulsa la economía, pero necesita estar  acompañada de políticas públicas efectivas para que sus beneficios lleguen a la  población. En este sentido, el papel del Estado resulta fundamental. 

Otra reflexión importante es que el desarrollo no es un proceso uniforme. Un país  puede avanzar mucho en algunos aspectos y más lento en otros, lo que muestra  que el bienestar depende de varios factores al mismo tiempo. 

En general, el caso de Vietnam muestra que el éxito no estuvo solo en crecer o en  abrir su economía, sino en lograr, al menos en parte, que ese crecimiento se  tradujera en mejoras reales para la población. 

5.3 Limitaciones del estudio y consideraciones para futuras investigaciones

A pesar de los resultados obtenidos, es importante reconocer algunas limitaciones. 

Primero, el modelo no incluye todos los factores que pueden influir en el desarrollo  humano. Variables como la desigualdad, la calidad institucional o la eficiencia del  gasto público no fueron consideradas directamente y podrían aportar una mejor  explicación. 

En segundo lugar, la variable de educación representa una limitación importante, ya  que se mide a través del gasto y no de la calidad o los resultados del sistema  educativo. Esto puede explicar por qué su efecto no aparece como se esperaría.

También hay que considerar que algunas variables, como la educación, tardan más  en reflejar sus efectos, por lo que el periodo analizado puede no capturar  completamente los cambios más recientes. 

Por otro lado, el estudio no profundiza en aspectos como la calidad del empleo  generado a partir del Doi Moi y la industrialización, ni en los posibles efectos  ambientales del crecimiento económico, que son temas relevantes para entender el  desarrollo en el largo plazo. 

Finalmente, futuras investigaciones podrían analizar con mayor detalle la calidad  educativa, la distribución del ingreso, las diferencias regionales y la sostenibilidad  del modelo de crecimiento de Vietnam, especialmente en un contexto de cambios  tecnológicos.

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