Impacto del modelo de gestión algorítmica de las plataformas de delivery (Uber Eats, Rappi y Didi Food) en las condiciones laborales de los repartidores de la Ciudad de México

TRIMESTRE: 26-P
MÓDULO: VII

INTEGRANTES: Beltrán Hernández Axel
Cordero Gutiérrez Jetzael
Martínez Caballero Jesús Alfredo
Morales Valencia Luis Miguel
Portillo Márquez Gustavo Gabriel
Salazar Zaragoza Cruz Arath

DOCENTE: Nuñez Rodríguez Violeta Remedios

El siguiente trabajo es realizado por alumnos de la Licenciatura en Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, cualquier duda o aclaración mandar un correo a: economia@correo.xoc.uam.mx

Introducción

En su libro “La crisis estructural del capitalismo” Immanuel Wallerstein nos dice que el sistema-mundo actual (Capitalismo) está en una crisis terminal, es inevitable. Este sistema ha alcanzado sus límites sociales, ecológicos y económicos. Sin embargo, Wallerstein nos regala una advertencia “…el punto de que es lo que va a construirse como un nuevo sistema-mundo es algo que no es posible de ser anticipado. Este nuevo sistema podría ser mucho mejor, pero también podría ser mucho peor que el actual” (Wallerstein, 2007).

Ante esta incertidumbre el economista griego Yanis Varoufakis (2024) contesta con una tesis provocadora, nos dice que el capitalismo ha muerto y no ha sido sustituido por el socialismo sino por otro sistema creado por su propio motor, el capital. Este ha mutado drásticamente debido al desarrollo de los gigantes tecnológicos que han creado nuevas plataformas digitales (Amazon, Apple, Alphabet/Google, Meta, Uber, Rappi, etc) que han sustituido a los mercados y centralizan la actividad económica dentro de sus plataformas e hiperexplotan a los trabajadores que laboran en ellas a través de diversas tácticas legales; a este sistema lo llama Tecnofeudalismo.

Justificación

Para el presente trabajo la relación laboral entre los repartidores y las aplicaciones es fundamental. Se examinarán varios aspectos como el funcionamiento de las aplicaciones, el perfil de los repartidores, las condiciones en las que trabajan, la diferencia entre lo que las aplicaciones prometen y lo que realmente perciben los repartidores, el ingreso real que perciben y finalmente las reformas de inicio de sexenio en la que se buscaba regular estos trabajos; todo esto con el fin de entender este nuevo tipo de empleo.

Estamos ante un fenómeno creciente pero poco estudiado, la encuesta ENLABREP de 2022 y las mismas reformas al inicio del sexenio se encontraron con esta limitación; es por esto por lo que nos daremos a la tarea de investigar y tratar de explicar este fenómeno.

Capítulo I: Funcionamiento de las principales plataformas de delivery

En 2011 las empresas que ofrecían servicio a domicilio en México debían de contratar a un trabajador para esta labor, desde grandes franquicias hasta negocios minoristas o informales, un trabajador con un horario, con un sueldo y hasta cierto punto cierta seguridad sobre su trabajo. Para aquellos pertenecientes a la economía formal esto incluía prestaciones de ley como aguinaldo, días de descanso pagados y obligatorios, vacaciones con goce de sueldo, acceso a ahorro para el retiro y por supuesto IMSS, el cual sería encargado de darle atención médica y hasta incapacidades pagadas en caso de algún siniestro, riesgo no poco recurrente debido a la naturaleza de su trabajo.

Esto cambió en 2012 cuando apareció Sin Delantal, la primera aplicación de entrega de comida en México. El concepto era simple, se trataba de una plataforma en la que se juntaban distintos restaurantes para ofrecer sus productos a domicilio. Desde entonces se han introducido al mercado nuevas plataformas, y nuevas funciones; como entrega de supermercados a domicilio, medicamentos, productos de minoristas y hasta retiros de efectivo. Sin Delantal, Cornershop, Rappi, UberEats, Postmates, Didi Food, TaDa Delivery de Bebidas, entre varios otros han operado en nuestro país desde entonces; sin embargo, para finales de 2021 y hasta la fecha las más exitosas y que concentran más usuarios y repartidores son tres: Rappi, UberEats y Didi Food. (El Financiero, 2023)

Podemos, entonces, utilizar estas plataformas para explicar el Tecnofeudalismo así como lo hizo Yanis Varoufakis (2024), él traza una analogía directa con el sistema feudal medieval, esto con el fin de explicar la nueva jerarquía social digital actual. En esta analogía los nuevos señores feudales (a quienes llama Nubelistas) son los dueños del capital en la nube; imperios como Rappi, UberEats y Didi Food. A diferencia de los capitalistas tradicionales los Nubelistas no basan su poder en poseer maquinaria o fábricas para producir, su poder radica en poseer los algoritmos, los espacios donde ocurre la vida social y comercial modernas. Obligan a todo mundo a pagar un peaje por usarlas, la “renta de la nube” o “tecnorenta”.

Funcionamiento

De acuerdo con Salas y De la Rosa (2024), la forma de operar de estas plataformas es relativamente sencilla, se accede por un dispositivo móvil que permite descargar la aplicación, darse de alta en el sistema y se firma un contrato comercial mediante el cual se aceptan las condiciones definidas por la plataforma para operar como repartidor, los llamados “términos y condiciones”. En este ecosistema tecnológico interactúan la aplicación (Uber Eats, Rappi, Didi Food); el usuario, que es quien realizará los pedidos; el restaurante, quien tendrá también la aplicación descargada para poder recibir los pedidos en ella, y el repartidor, quien, por supuesto tiene también descargada la aplicación, recibe las indicaciones de a donde ir a recoger el pedido y a dónde llevarlo.

A través de sus algoritmos, las plataformas envían solicitudes de viaje a los socios que se encuentran más cerca de donde se hará la recepción del pedido (entre otros factores) para minimizar el tiempo de espera del cliente. Hay también algoritmos que se encargan de la fijación de precios y envíos de promociones a ciertos usuarios, algoritmos que se encargan de ajustar las tarifas a lo largo del día, por ejemplo: durante las horas pico, las horas de mayor tráfico, durante eventos deportivos o días lluviosos los precios tienden a subir, todos estos datos al igual que los recopilados de los repartidores desde sus smartphones entrenan modelos de aprendizaje automático. (Salas y De la Rosa, 2024)

Hay un gran margen de tecnorenta, debido a que las plataformas no producen ningún bien, solo cobran un peaje o renta aproximado del 30% solo por el derecho de usar la plataforma (Varoufakis, 2024)

Los repartidores deben tener su propio medio de producción, en este caso, su medio de transporte (motocicleta o bicicleta), para poder desempeñar sus labores; el repartidor tiene que hacer un gasto previo para poder generar ingresos. Esto es algo que beneficia a las aplicaciones ya que obtienen empleados sin necesidad de invertir en material de trabajo para realizar sus servicios, esto aumenta su margen de tecnorenta. Debido a su condición de falta de empleo, estas personas están completamente a disposición de las aplicaciones, son llamados cuando hay un pedido y esperan pacientemente cuando no lo hay, a esto lo conoceremos como contrato de cero horas. Aquí la aplicación no lo solicita simplemente por la condición ya mencionada, los trabajadores se ven en la necesidad de acatar dicho “contrato”, en periodos de tiempos muertos siguen laborando a la espera de una solicitud de viaje, ya que no siempre pueden tener pedidos y hay una norma que ejecutan, al menos en aplicación de Uber, que los empleados tienen un límite de 3 rechazos justificados a solicitudes de clientes, ya que, de exceder este límite, pueden ser acreedores a sanciones. (Antunes,2024).

Esta casualización del empleo hace que los trabajadores sean denominados por las plataformas como “prestadores de servicios” o “trabajo autónomo”, esto a raíz de burlar la legislación social del trabajador existente en los países donde actúan las plataformas, los trabajadores pueden denominarse como “emprendedores”, Antunes (2024), nos menciona lo siguiente: “deben imaginar su vida como una forma de empresariamiento, una especie de ser burgueses de sí mismos. Sin embargo, lo que se concreta muchas veces y sin darse cuenta, es la condición de ser proletario-de-sí mismo”.

Vigilancia perpetua

En su libro Vigilar y castigar Michel Foucault (1975) popularizó la idea del panóptico, como una herramienta de control para la sociedad, sin embargo, en su idea original Jeremy Bentham (1791) no tenía esa aplicación en mente, él lo pensaba más como una herramienta de control para lugares como cárceles, fábricas o escuelas; con el fin de buscar la eficiencia económica u orden utilitario.

Por otro lado, Woodcock (2020) retoma la idea de Bentham y la utiliza para explicar el control que tienen los algoritmos sobre los trabajadores de Deliveroo, una plataforma de entrega de comida a domicilio en Londres que opera bajo un esquema similar al de UberEats. Woodcock traza una línea histórica sobre la evolución de la supervisión laboral: desde el panóptico físico en las fábricas del siglo XIX y el Taylorismo, pasando por el “panóptico electrónico” en los call centers, hasta llegar al Panóptico algorítmico en la economía de plataformas actual. Al trabajador se le vende la narrativa de que “es su propio jefe”, que goza de flexibilidad y que no tiene un superior vigilándolo sobre el hombro. No obstante, esta “libertad” es una ilusión, ya que el algoritmo actúa como un jefe invisible sumamente estricto que condiciona el comportamiento mediante recompensas (asignación de mejores turnos o pedidos) o castigos implícitos (bajas calificaciones o desactivación directa de la cuenta si se ignoran notificaciones).

A diferencia del panóptico clásico donde el prisionero sabe bajo qué reglas se le juzga, aquí el trabajador desconoce los criterios exactos con los que se calcula su nómina, su puntuación o el reparto de pedidos; a menudo dependen de rumores compartidos entre ellos para intentar descifrar cómo funciona el sistema. Es aquí donde se cumple la idea central del panóptico, pues no se trata de tener a todos vigilados todo el tiempo, se trata de que todos actúen todo el tiempo como si estuvieran siendo vigilados; aunque claro gracias al poder de los algoritmos ambas afirmaciones resultan ser igual de ciertas al mismo tiempo (Woodcock, 2020).

Si bien todo esto se puede realizar ante situaciones previstas por la empresa, no es así cuando la situación es de causa anormal como pueden ser los accidentes viales o incluso la inseguridad que viven los trabajadores al exponerse en zonas rojas y prepotencias por parte de clientes. Esto para los trabajadores es una desventaja ya que la comunicación con la plataforma siempre es esporádica, parcial y escueta (Salas y De la Rosa, 2024) Y esto se sustenta en 3 rasgos:

1. La ruptura del vínculo directo del repartidor mediante la figura del “contrato comercial” dando lugar a lo denominado “trabajador independiente”. Esto priva de reconocimiento de ser trabajador

2.  Los repartidores carecen de información para orientar su acción, iniciar procesos de negociación o apelar decisiones algorítmicas que puedan perjudicarlos.

3.   El carácter remoto del vínculo entre repartidores y la empresa impide la interacción cara a cara.

Hay otros dos aspectos importantes a considerar, el primero es la evaluación de desempeño, ya que en las plataformas hay dos evaluaciones por las cuales atraviesa el repartidor, la de la empresa y la del cliente. El repartidor no tiene acceso a estos datos, solo se le dan a conocer cuando la empresa lo requiere y bajo sus propios criterios. Y el segundo es el aspecto de la jornada de trabajo. En sus inicios, era una alternativa laboral que brindaba a los empleadores libertad de tener control de sus horarios de trabajo, entonces algunos repartidores trabajaban intensas jornadas para poder cubrir los costos de sus necesidades de vida. Por obvias razones se tuvieron que tomar medidas como establecer un límite de 12 horas para trabajadores de tiempo completo, ya que, si se excede del límite, esto podría generar accidentes debido al cansancio físico de los empleados. Es aquí donde resulta evidente cómo las plataformas unilateralmente toman medidas para que los trabajadores cumplan con sus normas, y estos no tienen la posibilidad de entablar un diálogo de negociación, simplemente tienen que acatar las reglas (Salas y De la Rosa, 2024).

Hasta aquí entonces hemos descrito la manera de funcionar de las plataformas de delivery, a quienes Varoufakis (2024) llama Nubelistas. Completando su analogía tenemos que los capitalistas tradicionales, en este caso restaurantes que se anuncian en las plataformas, han sido degradados al estatus de “Vasallos”. Aunque siguen explotando mano de obra asalariada para generar beneficios, dependen de las plataformas de las tecnofincas para poder vender o visibilizar sus productos. Se ven obligados a entregar una gran parte de sus beneficios a los nubelistas en forma de tarifas por publicidad, comisiones por uso de plataformas o tarifas de posicionamiento en la nube.

Los nuevos “Siervos” de la nube somos la población general. Cada vez que usamos su aplicación, hacemos un pedido, dejamos una reseña, calificamos un repartidor o simplemente scrolleamos en la aplicación, estamos entrenando a los algoritmos y revalorizando el capital en la nube de los señores feudales. Es un trabajo no remunerado, al contrario, pagamos una comisión por poder tener la oportunidad de usar su plataforma, todo sea por la comodidad de tener todo centralizado en una sola aplicación. (Varoufakis, 2024)

Por último, tendríamos al “Precariado”. Es en este, el escaño más bajo del organigrama en quienes hemos decidido centrar nuestra investigación y en quien se ahondará más en el siguiente capítulo. 

Capítulo II: Sobre los repartidores 

Según el economista Yanis Varufakis (2024) el Precariado es la fuerza laboral hiperexplotada de este sistema. Son trabajadores que no cuentan con contratos estables, salarios fijos mínimos, seguridad social ni derechos sindicales. En el contexto de las plataformas de delivery estos serían los repartidores, a quienes se les vende la ilusión de ser “sus propios jefes” o “colaboradores independientes”, pero en la realidad están completamente subordinados a la disciplina de un algoritmo automatizado que puede penalizarlos, bajarles el sueldo o despedirlos sin mediación humana alguna. Sus smartphones (pagados por ellos) recopilan datos de tráfico, rutas óptimas, patrones de consumo y tiempos de espera. Este flujo constante de información alimenta y perfecciona al algoritmo del señor feudal, incrementando su capital en la nube sin que el trabajador reciba un solo centavo por los datos generados.

El presente capítulo examina el perfil socioeconómico, las condiciones laborales y los riesgos asociados al trabajo de los repartidores.

Para este análisis se realizaron 129 encuestas a diferentes repartidores de diferentes alcaldías de la CDMX. Se buscó directamente a los repartidores en plazas comerciales ubicadas en Tlalpan (Perisur, Ajusco, Patio Tlalpan) y Coyoacán: (Plaza Artz, Mitikah, Paseo Acoxpa); pero también se compartió la encuesta en grupos de facebook de repartidores en CDMX. La encuesta al encontrarse en estos grupos fue contestada también por repartidores de otros estados y hasta países; por lo que para mantener el estudio en CDMX se filtraron los datos quedándonos con 100 respuestas útiles para el análisis. Estos son los resultados que nos arrojaron:

Distribución por Alcaldía 

Como podemos ver las encuestas nos indican que las Alcaldías con mayor número de repartidores son Tlalpan (51%) y Coyoacán (15%); muy probablemente por el lugar donde se realizaron las encuestas, Tlalpan y Coyoacán. Las siguientes alcaldías con mayor representación son Iztapalapa (10), Tláhuac (8), Xochimilco (5) y Chalco EDOMEX (4), estas últimas son alcaldías periféricas típicamente reconocidas por ser de escasos recursos. Como vimos en el Capítulo 1 el algoritmo suele recompensar ciertas zonas sobre otras, entonces podríamos decir que las personas que pertenecen a alcaldías de menores recursos, e incluso a localidades del EDOMEX, suelen ir a lugares más céntricos o de mayor poder adquisitivo para buscar mejores tarifas y ganancias. 

Edad

Los datos recopilados de la encuesta nos muestran que la distribución de edad de las apps de delivery es predominante con un 65% la población de repartidores con edad de 20 a 29 años de edad lo que nos indica que la actividad está concentrada principalmente en adultos jóvenes. En esta muestra se refleja que la actividad es mayor entre 20 y 34 años de edad, probablemente por la exigencia física de actividad, la flexibilidad de horarios por los que usan el empleo como secundario a la escuela o familia.                                                                       

Es probable que esta sea la razón por la que el 90% de los repartidores utiliza la motocicleta como su principal medio de transporte, son personas jóvenes que, si bien conocen el riesgo de una motocicleta, están dispuestos a aceptarlo ya que les permite evitar el congestionamiento vial y cumplir con los plazos establecidos por los algoritmos.

Riesgos

El desempeño de las labores de reparto en el espacio público de la ciudad se caracteriza por elevados niveles de accidentes viales. Los datos revelan que el 30% de los repartidores encuestados ha sufrido al menos un accidente de tránsito o atropello durante la realización de una entrega solicitada a través de la plataforma y al menos un 10% requirió ser hospitalizado. Debido a la ausencia de un contrato laboral formal, estos incidentes de salud son asumidos individualmente por los propios trabajadores, quienes no cuentan con licencias médicas remuneradas, subsidios por incapacidad temporal ni acceso a servicios públicos de salud institucionalizados como el IMSS. Junto con la inseguridad vial, los factores socioeconómicos y de convivencia urbana añaden niveles adicionales de vulnerabilidad en la labor diaria de reparto. Las calles exponen constantemente a los repartidores a conductas de maltrato o violencia. Según la encuesta realizada, el 42% de los participantes declaró haber sido víctima de discriminación explícita debido a su vestimenta, tono de piel o nivel económico. Por parte de clientes, empleados de restaurantes o personal de seguridad privada, 

Género

El trabajo de repartidor de delivery es un trabajo típicamente asociado a hombres. Según los resultados de nuestras encuestas, sólo el 14% de los repartidores encuestados son mujeres. Compararemos sus métricas en varios aspectos para tratar de entender por qué.

 El primer aspecto a comparar entre hombres y mujeres es el ingreso. Pese a que en los comerciales dicen que se generarán ingresos semanales de $10,000 (comercial de DiDi) o ingresos diarios de $1,500 (comercial de Rappi); según los resultados de nuestras encuestas los hombres tienen un ingreso bruto semanal promedio de $3,713 y neto de $2,568; y las mujeres tienen un ingreso bruto semanal promedio de $3,150 y neto de $2,507. Esto quiere decir que, pese a que los hombres suelen ganar más, sus gastos tienden a ser mucho más altos por lo que el ingreso neto es prácticamente igual para ambos géneros. 

Algo curioso es que los hombres tienden a trabajar más horas que las mujeres, pero el ingreso neto es muy similar. En el caso de los hombres el 79.26% de los encuestados lo toma como un trabajo de tiempo completo (entre 36 y 57 horas semanales), sólo el 17.07% lo toma como un trabajo de medio tiempo (menos de 36 horas semanales) e incluso hay un pequeño grupo 3.65% que caen en la categoría de exceso de trabajo (más de 57 horas semanales).

 Para las mujeres es diferente, 78.57 % lo toman como un trabajo de tiempo completo, mientras que el 21.42 % lo toman como un trabajo de medio tiempo. Por lo que nos surgió la pregunta: ¿Por qué las mujeres trabajan menos horas? Una posible explicación es que las mujeres son quienes mayoritariamente realizan trabajos no remunerados, como labores domésticas o de cuidados, esta doble jornada laboral limita su participación en el reparto. En palabras la teórica e investigadora feminista Silvia Federici. (2013):

En todas partes nuestro trabajo no remunerado y la función que llevamos a cabo para el capital es la misma.  Lograr un segundo empleo nunca nos ha liberado del primero. El doble empleo tan solo ha supuesto para las mujeres tener incluso menos tiempo y energía para luchar contra ambos. Además, una mujer que trabaje a tiempo completo en casa o fuera de ella, tanto si está casada como si está soltera, tiene que dedicar horas de trabajo para reproducir su propia fuerza de trabajo, y las mujeres conocen de sobra la tiranía de esta tarea. (p. 56)

Según nuestros resultados, el 17 % del total de los encuestados sufrieron de acoso sexual, sin embargo si lo analizamos por género la cosa cambia. Al analizar por separado hombres y mujeres podemos notar que el 6.1 % de los hombres han sufrido de acoso sexual, mientras que en las mujeres el porcentaje se dispara y llega a 85.7 %. Este acoso ha sido ejercido en su mayoría por parte de los clientes, estos resultados son consistentes con el planteamiento de Federici (2023), quien sostiene que la violencia y el acoso hacia las mujeres responden a estructuras sociales y culturales construidas históricamente, en las que se han normalizado relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres. 

… inevitablemente nos convertimos en el objeto sobre el cual los hombres descargan su violencia reprimida. Somos violadas tanto en nuestros lechos como en las calles, precisamente porque hemos sido situadas para proveer satisfacción sexual, para actuar como válvulas de escape para todo lo que va mal en la vida de un hombre, y a los hombres siempre se les ha permitido volcar su rabia contra nosotras si no nos adaptamos al rol asignado, especialmente cuando nos negamos a actuar (Federici, 2023) 

Podemos también ver en los resultados de nuestras encuestas que, en porcentajes, más del doble de mujeres que hombres realizan sus labores acompañadas, 21.4 % y 9.8 % respectivamente, esto se pude deber tanto a la necesidad de viajar acompañadas para sentirse seguras, como a la necesidad de llevar a cabo la labor (usualmente unilateral) de cuidados de sus hijos y llevarlos a repartir con ellas. 

El acoso sexual no es el único tipo de violencia del que es víctima el Precariado. Separando nuevamente entre hombre y mujeres, en nuestros resultados tenemos que los hombres  han sufrido de Intento de asalto (1.16%); Robo de vehículo (1.16%); Robo de mercancía u objetos personales (4.65%); Asaltos (4.65%); Agresión física (5.81%); Solicitud de transportar cosas ilegales (12.79%); Insultos (52.32%). En las mujeres se concentran estas violencias en Acoso sexual  (85.7%) e Insultos (100%).

Entonces podríamos deducir que: el percibir (aunque sea en bruto) menos ganancias que los hombres, mayor necesidad de viajar acompañadas y estar mucho más expuestas a violencias como insultos y acoso sexual son los factores principales que hacen que sea más difícil para las mujeres entrar y permanecer en en mundo del reparto por aplicación.

Orientación sexual

La comunidad LGBT ocupa también un lugar importante en los repartidores, según nuestras encuestas sólo el 87% de los encuestados se considera heterosexual, mientras que el 7% se considera parte de la comunidad LGBT y el 6% prefirió no responder la pregunta. Una posible explicación a esto la encontramos en la Encuesta de Condiciones Laborales de Repartidores de Apps del 2022 (ENLABREP) donde nos dicen que al ser un empleo en el que no hay entrevistas de trabajo, no hay la probabilidad de ser rechazado en la entrevista por discriminación. (Silva, M. y Taylor, R. 2022)

Sin embargo, sí pueden sufrir de discriminación durante su jornada laboral. Hemos recuperado un testimonio de uno de nuestros encuestados en el que nos cuenta lo siguiente:

Una vez estaba en Vaqueritos me cayó un viaje hasta CU, el chavo del restaurante de sushi ahí por San Jerónimo, vio que tenía a mi pareja en la moto, solo por ser un hombre me empezó a poner caras y me atendió supermal, en cuanto le pregunté si tenía algún problema conmigo o mi pareja, me respondió: ‘tengo problemas que tú entregues puto de mierda.’ (Participante anónimo de nuestras encuestas, 2026).

Nuestra encuesta es muy pequeña y focalizada por lo que nos resulta difícil extraer datos al respecto; sin embargo, asumimos que esta sería una cotidianidad para muchas personas de la comunidad LGBT, por lo que esperamos que en futuros trabajos propios o de terceros se pueda ahondar más en este tema tan delicado.

Relación con la aplicación

De nuestra muestra tenemos que el 63% de los encuestados habrían sido sancionados por la aplicación al menos una vez, de los cuales el 58.73% no fue notificado del motivo de la sanción. Esto es principalmente alarmante ya que, al no saber el motivo exacto de las sanciones, la especulación termina siendo una constante en la vida de los trabajadores; viven con el estrés constante de hacer todo tan bien como les sea posible ya que, si bien saben que todo les es vigilado todo el tiempo, no saben que podría ser motivo de sanción.

Cierre

Dadas las limitaciones de extensión en nuestra investigación, no se pudieron poner tantas gráficas y cuadros como nos hubiera gustado para que el lector pudiera visualizar correctamente los datos recopilados en nuestras encuestas; así que hemos decidido dejar este enlace que llevará al lector a un dashboard para explorar de manera más dinámica nuestros resultados. No es obligatorio visitar el sitio para entender la investigación, pero sí es una herramienta que creemos que puede ser agradable y útil para el lector. Puedes escanear el QR de la Figura 1 o entrar al link: https://segmenta-seven.vercel.app/ .

Los hallazgos obtenidos de nuestras encuestas describen en un entorno real el tecnofeudalismo y el panóptico algorítmico previamente planteados desde el capítulo 1. Los datos demuestran que el perfil predominante corresponde a adultos jóvenes (65% entre 20 y 29 años); atraídos por la idea de flexibilidad, autonomía y la ilusión de “ser su propio jefe”, estos jóvenes ingresan voluntariamente a los feudos digitales o tecnofincas y se convierten en la encarnación perfecta del precariado descrito por Varoufakis.

El panóptico algorítmico es implacable a la hora de penalizar al precariado, pero ciego ante las desigualdades de género y las violencias del entorno. La poca participación de mujeres en la muestra (14%) encuentra una explicación contundente en los datos de violencia: el 85.7% de ellas reportó haber sufrido acoso sexual y el 100% han sido víctima de insultos durante sus jornadas laborales. Al romper el vínculo cara a cara con la empresa y diluir las responsabilidades patronales, las plataformas dejan desprotegido al precariado frente al acoso y la discriminación. Para las plataformas estos problemas externos quedan fuera de su control, obligando al precariado a internalizar no solo todos gastos propios de su actividad, sino los riesgos físicos y emocionales asociados a esta.

En el capítulo 3 veremos ¿Qué está haciendo el gobierno de México ante esta problemática?

Capítulo III: Reforma en Materia de Trabajo en Plataformas Digitales

En este capítulo se analiza la reforma en materia de trabajo en plataformas digitales estableciendo un contraste con los resultados de las encuestas obtenidas en el capítulo anterior. El objetivo de esta comparación es determinar el impacto real de las modificaciones legales en las condiciones laborales de los repartidores, identificando en qué medida el nuevo marco ha favorecido o perjudicado a los repartidores.

¿Cómo era la situación laboral de los repartidores antes de la propuesta de la reforma?

Antes de que la reforma fuera implementada. Los repartidores de aplicación trabajaban bajo el término de “trabajadores independientes o socios”, esto permitió a las empresas deslindarse de responsabilidades por si los repartidores sufrían algún tipo de siniestro o agresión, esto hace sentido ya que como hemos comprobado a través de nuestras encuestas (realizadas para esta investigación), al menos el 30% de los repartidores habrían sufrido un accidente vial. 

Estos datos son contrastados con la Encuesta de Condiciones Laborales de Repartidores de Apps de 2022 (ENLABREP,), donde nos señalan que el 66.6% de los repartidores habrían sufrido un accidente, esto en cifras generales. Del porcentaje de accidentados el 34% requirió atención médica sin hospitalización, mientras que el el 14% sí, algunos incluso teniendo que detener labores debido a la gravedad de sus lesiones hasta un mes y por ende al no ser considerados trabajadores por las aplicaciones, las aplicaciones brindaban poco apoyo, casi nulo ya que el 9.3% del total de accidentados dicen haber recibido apoyo por parte de la plataforma de servicio de entrega, un porcentaje demasiado bajo, a pesar de que estas personas no estaban generando ningún tipo de sustento para abastecer sus necesidades médicas o de subsistir. Dándonos por entendido que los repartidores no contaban con servicio por parte del IMSS (Silva, Rivera y Jaramillo-Molina, 2022) 

Silva, Rivera y Jaramillo-Molina (2022), mencionan un dato del año 2021 en el que el IMSS firmó un programa piloto con las plataformas de reparto beat, uber, rappi y didi food para que los trabajadores pudieran integrarse a este programa como trabajadores independientes por lo que se esperaba que la cifra hubiera mejorado, sin embargo el costo era de $40 pesos diarios, demasiado alto para sus salarios, dejando la incógnita de si realmente le convenía a los trabajadores pagar por el servicio porque esto tenía una restricción muy importante, este programa no cubrirá los días no trabajados por estar herido, lo cual sería una pérdida para los repartidores.

Por otra parte, no había una medida que protegiera a los repartidores ante situaciones de abuso sexual, discriminación y agresiones durante sus jornadas laborales, esto hacía que el riesgo de ser repartidor fuera bastante alto, exponiendo su integridad física y su medio de transporte por falta de seguridad y la ausencia de protocolos de seguridad por parte de las plataformas. (Silva, Rivera y Jaramillo-Molina, 2022) 

Ante todas estas situaciones ya mencionadas anteriormente, el gobierno de la Ciudad de México tuvo que implementar una reforma para poder mitigar las brechas que había entre la relación empresa-socio y salvaguardar los derechos como trabajadores de los repartidores.

¿En qué consiste esta nueva reforma y cuáles son las medidas que se implementaron para garantizar su derecho como trabajadores formales?

La reforma en materia de trabajo en plataformas digitales impulsada por la presidente Claudia Sheinbaum Pardo, es una medida tomada para otorgar la formalización de los repartidores de aplicación, eliminando la figura jurídica de “socios” que utilizan las empresas para evitar otorgar derechos laborales. Esta reforma asegura protección por parte del Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS) para los trabajadores mientras realizan sus viajes durante su jornada laboral independientemente de su ingreso. Así mismo quien genere un ingreso mensual, igual o superior al salario mínimo, tienen derecho a todos los seguros ofrecidos por el IMSS por todos los riesgos a los que expone esta profesión (Secretaría del Trabajo y Previsión Social [STPS], 2025). Por otra parte, también se garantizan los siguientes derechos:

  • Libertad de elegir dónde, cómo y cuándo trabajar.
  • Claridad en las reglas del algoritmo, cualquier queja deberá ser atendida por personas y no por robots.
  • La desconexión inmediata solo se permite en supuestos graves (fraudes o situaciones de seguridad)
  • No habrá aumento de impuestos: el régimen fiscal no cambia y se mantienen las reglas actuales de ISR e IVA
  • Protocolos especiales contra casos de acoso y hostigamiento.

Y para los trabajadores que no generan el salario mínimo mensual durante su mes de laburo no se activa completamente la relación laboral, pero eso no significa que queden sin derechos, todos y todas tienen derecho a atención médica en caso de siniestros y pueden inscribirse de manera voluntaria al IMSS. (STPS, 2025)

Gracias a las encuestas realizadas y presentadas en el capítulo 2, vemos que el 83% de nuestros encuestados cumplen con el ingreso mayor a un mes de salario mínimo, ≥ $2205.28 semanales, por lo tanto, cumplen con el requisito necesario para activar una relación laboral y podrán acceder a los servicios del IMSS.

Hay otros dos puntos importantes, el primero es que el 30% de los repartidores encuestados han sufrido un accidente, con la implementación de esta reforma, ahora pueden hacer uso de los servicios proporcionados por el IMSS, ya que, de estos, el 70% requirió servicio médico, mientras que el 10% fue hospitalizado, y de los cuales el 86.7% dejó de trabajar, el segundo es que se tomarán protocolos especiales contra acoso y hostigamiento, algo que puede significar un alivio para el 17% del total de los encuestados que han sido acosados o el 85.7% del total de las mujeres que trabajan en el delivery y lo han sufrido.

Para llevar a cabo todo lo mencionado anteriormente, la ley obliga a las plataformas a cumplir con el registro de contratos, inscripciones al IMSS y total transparencia en su operación. En caso de no cumplirse estas medidas, las plataformas pueden recibir sanciones que van de 250 hasta 25,000 veces la unidad de medida y actualización (UMA) y estarán sujetos a una inspección por parte de la STPS y el IMSS para vigilar el cumplimiento. (STPS, 2025).

Por lo que pudimos ver, la implementación de esta nueva reforma busca ayudar a que los repartidores pueden obtener las prestaciones que mejoren su integridad y sus condiciones laborales y romper con las duras brechas que puedan atravesar ante siniestros y situaciones de peligros que atenten contra su integridad física, y recibir el apoyo que se merecen.

Conclusiones

Como hemos visto, el modelo de vigilancia algorítmica es implacable a la hora de evaluar y penalizar al precariado, pero ciego ante los riesgos a los que se exponen los trabajadores, las desigualdades de género y las violencias del entorno. Los repartidores desconocen los criterios exactos con los que se calculan sus puntuaciones o el reparto de pedidos, lo que genera un estado de estrés y especulación constante. Se cumple así la premisa fundamental del panóptico y el trabajador se ve forzado a actuar todo el tiempo como si estuviera siendo vigilado a través de su “smartphone”, acatando normas y condiciones que originalmente no quería con el fin de evitar una sanción. No solo trabajan de manera desregulada, sino que genera de forma involuntaria el flujo masivo de datos que alimenta, entrena y valoriza el capital en la nube de los señores feudales.

 El hecho de que 30% de los repartidores encuestados haya sufrido al menos un accidente de tránsito durante sus jornadas, y que 70% de estos se haya visto obligada a suspender sus labores sin percibir ningún tipo de apoyo de la plataforma, es una muestra clara de que los trabajadores ingresan a un entorno altamente precarizado, donde los riesgos asociados a su trabajo son trasladados por completo del empleador hacia ellos.

En nuestra interpretación de los datos obtenidos a través nuestras encuestas, la bajísima participación de las mujeres en el reparto por aplicación se explica directamente a través de los preocupantes datos de violencia arrojados por este estudio: 100% de las mujeres encuestadas reportó haber sido víctima de insultos y 85.7% de acoso sexual. Al romper el vínculo cara a cara con la empresa y diluir las responsabilidades patronales, las plataformas dejan desprotegido al trabajador ante conductas discriminatorias de clientes, empleados de restaurantes o personal de seguridad, obligando al precariado a internalizar individualmente no solo los costos materiales de su actividad, sino también los desgastes físicos y emocionales asociados a ella. 

El surgimiento del modelo tecnofeudalista es la confirmación de la advertencia de Wallerstein de que el colapso del sistema actual no conduciría necesariamente a un orden superior o más justo, hoy vemos que puede dar paso a un nuevo sistema-mundo potencialmente mucho peor y más autoritario, donde se disuelven los derechos laborales ganados tras siglos de luchas sociales. No podemos como sociedad quedarnos de brazos cruzados mientras vemos como despojan de sus derechso laborales a personas que se ven en la necesidad de aceptar condiciones extremas para poder trabajar. Es cómodo quedarnos en nuestras casas, pedir comida para no mojarnos y molestarnos si el repartidor tardó de más, pero es importante cuestionarnos ¿a costa de que se satisface nuestra comodidad? Si este modelo de negocio sigue creciendo lo lógico es que más y más empleos adopten esta misma forma de hiperexplotación.

La reforma en materia de trabajo en plataformas digitales impulsada en el actual sexenio representa una resistencia contra la casualización del empleo traída por este nuevo modelo al reconocer formalmente la relación laboral. Se observa que el 83% de los repartidores encuestados cumple con el ingreso mensual necesario para inscribirse al IMSS. Pero se debe buscar también implementar protocolos obligatorios contra el acoso y discriminación que sufren las poblaciones más vulnerables. Si bien reconocemos que esta reforma es un muy buen primer paso en la dirección correcta, consideramos que no es suficiente, falta mucho por trabajar para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y otorgarles plenos derechos laborales; pero para esto se debe de trabajar de la mano con ellos, buscarlos activamente y preguntarles sus necesidades. Desde el sistema modular de la UAM Xochimilco estamos conscientes de las limitaciones de nuestra investigación, pero esperamos haber hecho un trabajo que aporte hacia este objetivo y se generen más trabajos e investigaciones sobre el tema por parte de nuestra institución y nuestro gobierno. 

Fuentes de consulta

Introducción
  • Varoufakis, Y. (2024). Tecnofeudalismo: El sigiloso sucesor del capitalismo (M. Valdivieso, Trad.). Deusto. (Obra original publicada en 2023).
  • Wallerstein, Immanuel (2007). Cap. 1 “La caracterización de la crisis estructural del capitalismo actual” pp. 49 – 125. En: La crisis estructural del capitalismo. Ediciones Desde Abajo, Bogotá.
Capítulo 1
  • Antunes, R. (2024). Capitalismo digital después de la pandemia. Siglo XXI editores.
  • Bentham, J. (1791). El Panóptico (Ediciones de La Piqueta). (Obra original publicada en 1791).
  • De Stefano, V. (2016). The rise of the “just-in-time workforce”: on-demand work, crowd work and labour protection in the gig economy. *Conditions of work and employment series No. 71*, Ginebra.
  • El Financiero. (10 de junio de 2023). Rappi vs. Uber Eats vs. DiDi Food: ¿Quién es quién en las apps de entrega de comida a domicilio? https://www.elfinanciero.com.mx/food-and-drink/2023/06/10/rappi-vs-uber-eats-vs-didi-food-quien-es-quien-en-las-apps-de-entrega-de-comida-a-domicilio/
  • Foucault, M. (2002). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión (A. Garzón del Camino, Trad.). Siglo XXI Editores Argentina. (Obra original publicada en 1975).
  • Salas, M., y De la Rosa, A. R. (2024). Nuevas prácticas de gestión, control y vigilancia algorítmica: el caso de Uber en la Ciudad de México. En D. Castillo Fernández (Ed.), Capitalismo digital después de la pandemia: Nuevo paradigma del trabajo global (pp. 266-273). Siglo XXI Editores.
  • Varoufakis, Y. (2024). Tecnofeudalismo: El sigiloso sucesor del capitalismo (M. Valdivieso, Trad.). Deusto. (Obra original publicada en 2023).
  • Woodcock, J. (2020). The algorithmic panopticon at Deliveroo: Measurement, precarity, and the illusion of control. ephemera: theory & politics in organization,
Capítulo 2
  • Federici, S. (2013) Revolución en punto cero. trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas. Traficantes de sueños. 
  • Silva, M. y Taylor, R. (2022). *Reparto justo: Condiciones laborales de personas repartidoras de apps durante la pandemia*. CDMX: Instituto de estudios sobre desigualdad. 
  • Varoufakis, Y. (2024). Tecnofeudalismo: El sigiloso sucesor del capitalismo (M. Valdivieso, Trad.). Deusto. (Obra original publicada en 2023).
Capítulo 3